Dos hermanos con vocación de entrega a los demás

Jesús y Joaquín, con sus placas, junto a sus compañeros de Protección Civil de Villanueva. :: f. h./
Jesús y Joaquín, con sus placas, junto a sus compañeros de Protección Civil de Villanueva. :: f. h.

Villanueva ha reconocido a Joaquín y a Jesús Pajuelo por sus veinte años de dedicación a Protección Civil

FRAN HORRILLO

villanueva de la serena. Sus rostros son muy conocidos en Villanueva de la Serena y no suelen faltar en cualquier evento deportivo, procesión, en el ferial durante las fiestas patronales o con motivo de cualquier situación de emergencia. Son hermanos y desde hace 20 años llevan vistiendo el mismo uniforme azul y naranja fluorescente que les identifica como voluntarios de Protección Civil.

Joaquín y Jesús Pajuelo Valadés cumplen dos décadas de servicio altruista a sus paisanos y a su ciudad y es por ello por lo que la pasada semana, el Ayuntamiento villanovense decidía hacerles un homenaje, mediante la entrega de una placa por parte del alcalde, Miguel Ángel Gallardo, por su dedicación a la agrupación local en este tiempo. «Todo un detallazo que no nos esperábamos y que certifica que no somos invisibles y que nuestro trabajo ha servido para algo», admite Jesús.

Joaquín es profesor de educación infantil y es el mayor de los dos hermanos. Como recuerda, ambos decidieron dar el paso al frente en 1993, cuando la Agrupación Local de Protección Civil en Villanueva estaba aún en pañales. «Me enteré de que el Ayuntamiento estaba realizando una captación de voluntarios y me pareció interesante y atractiva la idea de dedicar mi tiempo libre a labores de voluntariado en ese nuevo proyecto que nacía», afirma.

«La manifestación más expresa del altruismo y la solidaridad la vimos en el desastre del Prestige» «Ahora el ambiente en la agrupación es excelente. Somos como una pequeña familia»

Eso sí, como admite, aquel grupo de voluntarios que se encontraron no tiene nada que ver con el de la actualidad: «En 20 años ha cambiado la agrupación e incluso la figura del voluntario. Cuando empezamos éramos un grupo numeroso de personas con mucha ilusión, mucha voluntad, pero que carecía de formación y de medios para llevar a cabo su tarea. Afortunadamente todas esas carencias se han ido solucionando con el tiempo. Hoy, desde la misma administración regional se apuesta por un voluntariado más profesionalizado y formado. Y esto se puede ver en nuestra misma agrupación, donde además de nuestro calendario de actuaciones y actividades añadimos todas las actividades formativas y cursos que se nos proponen desde la Unidad de Protección Civil y la Junta de Extremadura. En los inicios apenas teníamos los chalecos identificativos y poco más. Y aunque todo es susceptible de mejoría, actualmente contamos con la dotación material suficiente para funcionar. Y cuando tenemos alguna carencia el Ayuntamiento, en un plazo razonable, suele dotarnos de ella».

150 voluntarios

Eso sí, entonces tuvieron en fichero registrados a 150 voluntarios. Actualmente son la décima parte, unos 15 voluntarios. «Una cifra un tanto corta para una ciudad como Villanueva», opina Joaquín. No obstante, esa escasez de personal se suple con la cercanía que tienen todos ellos: «Ahora el ambiente es excelente. Somos un grupo de amigos e, incluso, si me apuras, una pequeña familia. Todos nos echamos una mano y si alguien no sabe algo le enseñamos», añade Jesús.

En definitiva, son dos décadas de trabajo incansable y de invertir el tiempo libre que tienen en los demás. Y ya no sólo al servicio de sus vecinos, sino que han dejado su vocación en diversos puntos del país. De hecho, ambos coinciden en que la actuación que más les llenó fue aportar su granito de arena en el desastre del Prestige en el año 2002. Sin pensárselo dos veces se plantaron en Galicia para arrimar el hombro y retirar el petróleo en la Costa da Morte. «Sin duda, el servicio que más me llenó, a nivel personal, fue la catástrofe del Prestige. Fue la manifestación más expresa de los conceptos de solidaridad y altruismo. Personas de distintos puntos de España, renunciando a días de vacaciones, pidiendo días libres en el trabajo, para participar en las duras tareas de limpieza. Fue una bonita experiencia. Organizamos una expedición a Muxia en la que, además de voluntarios de Protección Civil, les dimos la oportunidad a todos los ciudadanos de Villanueva que quisieran, a acompañarnos y trabajar en las tareas de limpieza», afirma Joaquín.

Por su parte, Jesús señala que «el desastre del chapapote no era lo mismo verlo en televisión que verlo a pie de playa, pues daba sensación de que cuando limpiabas no habías hecho nada y volvía todo a quedarse igual». Jesús recuerda también el servicio que le encogió el corazón: «El momento más duro fue el incendio de la residencia San Francisco. Ver personas mayores salir a la calle con el frío que hacia esa noche y sacarlos de allí me impactó. Menos mal que nos dejaron mantas y los llevamos al Hogar Pedro Valdivia».

Volver a empezar

Durante estos años Joaquín llegó a ser coordinador de la agrupación pero, junto a su hermano, decidieron dimitir en 2008, pues no les gustó el rumbo que tomó Protección Civil en Villanueva. Por ello, reconoce Joaquín: «Cuando me enteré que el Ayuntamiento iba a darle un nuevo impulso a Protección Civil, empezando casi desde cero no me lo pensé. Siempre tuve el gusanillo de volver, ya que el dejarlo había supuesto una dolorosa decisión a nivel personal».

Joaquín y Jesús han hecho de Protección Civil su forma de vida y además se congratulan de contar con una persona de confianza, como un hermano, trabajando codo con codo. Joaquín, de hecho, tiene claro la filosofía del voluntario: «Protección Civil supone para mí una forma de dedicar mi tiempo libre, de manera desinteresada, trabajando para mi ciudad y sus ciudadanos. Tener tiempo libre es importante, pero uno puede dedicar el tiempo que tenga en función de sus circunstancias. La labor es voluntaria pero exige cierto compromiso. De nada vale inscribirse en Protección Civil si después no apareces nunca».

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