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La mujer y Acetre engrandecen a Felipe Trigo

Acetre.
Acetre. / Fran Horrillo
  • La fuerza musical e instrumental de Acetre fue la mejor gasolina para esta gala literaria

La fuerza musical e instrumental de Acetre fue la mejor gasolina para que la gala literaria del premio literario Felipe Trigo carburara a la perfección en la noche del pasado viernes.

Una velada que asentó el nuevo formato por el que apostó hace unos años el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, como promotor del certamen, y que enterró definitivamente las largas cenas que culminaban a las tantas de la noche con el fallo del jurado en el postre.

La gala de la trigésimo sexta edición del premio literario con más solera de la región, supo hilar a la perfección la música, el teatro y la literatura.

Por un lado, Acetre supo mecer la noche con su folk lleno de energía, y la presencia de la paisana Cristina, integrando a los recientes Medalla de Extremadura, animó aún más si cabe al público que abarrotaba el pabellón multiusos Juan Hidalgo.

El periodista Carlos del Amor supo llevar con maestría las riendas de una noche, que abrió con un guiño hacia Villanueva, a la que tildó de “ciudad donde se respira cultura”.

A lo largo de la noche fue dando a conocer los descartes en ambas modalidades que iba realizando el jurado. Sin embargo, entre el público más de uno tenía la mosca detrás de la oreja al ver que sólo se anunciaban los descartes de las novelas y no los de los relatos breves.

Tras las intervenciones de las autoridades y la entrega de premios a los ganadores de la última edición, entró en la escena literaria el presidente del jurado, el escritor Lorenzo Silva.

Sin embargo, entre tanto se fueron solapando escenas teatralizadas, que tuvieron a la mujer como protagonista. Mujeres, por cierto, reconocibles en diversas novelas de Trigo, pero con textos de Miguel Murillo.

La primera escena fue un monólogo genérico sobre el papel de la figura femenina en la obra de Felipe Trigo. En la segunda, la protagonista fue Curra, una ‘alcahueta’ de ‘El médico rural’. Ésta cedió el testigo a Ernesta, la delicada condesa de ‘Jarrapellejos’. De la obra cumbre del médico-escritor villanovense también resurgió sobre el escenario del pabellón Juan Hidalgo la hermosura truncada, encarnada por Isabel. Para finalizar las escenas teatrales, se quiso hacer un pequeño homenaje a Consuelo, esposa de Felipe Trigo, que apareció justo en la mañana en la que su marido se suicidó. Todo un acierto su recuerdo por parte de Nieves Moreno, que fue la encargada de la coordinación y del guión de esta gala, cuya dirección artística corrió a cargo de Olga Estecha.

Punto álgido de la noche

Con la presencia de Lorenzo Silva y del resto de miembros de jurado sobre el escenario, la noche entró en su punto álgido.

Antes de dar a conocer el fallo, el escritor se quiso poner en la piel de todos aquellos escritores, que tenían una obra en la final y que esperaban ávidos ese momento de conocer la decisión final: “Todos se presentan con ilusión y con incredulidad sobre sus posibilidades. Pero al final hay un elemento de azar, subjetividad y de fortuna que entran en juego para ganar. De todas formas, quien cree en lo que hace, antes o después tendrá algún premio o reconocimiento”.

Eso sí, Lorenzo Silva admitió no sentirse del todo a gusto en su papel de integrante del jurado: “Me siento incómodo. Yo creo que los novelistas no deberíamos ser miembros del jurado, ya que quien escribe literatura tiene difícil separar la misión de lector de la del creador”.

Dicho esto, Silva comunicó la decisión del jurado. En la modalidad de novela, fue la obra ‘Morderás el polvo’ la que se llevó el gato al agua de entre la docena de finalistas. Una obra, como señalaba el presidente del jurado, “con gran carga simbólica, y que puede considerarse una novela muy de Dostoyevski, pero traída a la realidad española contemporánea, reflejando la desigualdad y los abismos entre ricos y pobres”. En este caso, la protagonista de la novela “está en ese lado precario del mundo y desde ese lado eleva una voz poderosa que grita con rabia y esa rabia llega al lector”.

Una vez abierta la plica, el autor de la misma y ganador de los 20.000 euros más publicación de su libro resultó ser un realizador de televisión madrileño, Roberto Osa. Éste fue conocedor de la buena noticia en directo, pues seguía la gala por youtube.

La sorpresa menos agradable de la noche llegó en narración corta, ya que el jurado decidió dejar desierto el premio en esta modalidad dotada con 6.500 euros, por entender que ninguno de los trabajos reunía todos los requisitos. Eso sí, Lorenzo Silva puntualizaba: “Había obras de mérito, con buena escritura y buenas ideas. Pero quizás lo que no hemos encontrado era una narración que tuviera un equilibrio de todos los elementos. Y es doloroso y amargo para cualquier jurado, y más para un integrante que además escribe, dejar un premio desierto. Sin embargo, los certámenes a veces también tienen que lanzar el mensaje de que son exigentes, que son rigurosos y que están abiertos”.

Una decisión que, como admitía Silva, se empezó a madurar desde los primeros minutos en los que el jurado empezó a discutir, ya que “desde el principio se ha hecho evidente que no teníamos a un candidato que suscitara el entusiasmo, y aunque hemos debatido, al final nos ha parecido más honesto y mejor para el premio adoptar esta decisión”.

Un dictamen que, además, refuerza la independencia y la limpieza del Felipe Trigo y disipa dudas, como precisó el presidente: “Aquí se puede comprobar que no era un premio que estaba dado, sino que hay que ganárselo”. Por cierto, desde el 2010, cuando quedó desierta la modalidad de novela, no se daba esta circunstancia.

Y con la resolución a medias del certamen literario y con el subidón instrumental de Acetre que levantó al público de sus asientos, se puso el punto final a la trigésimo sexta edición del Premio Felipe Trigo, dándose paso a un aperitivo para los presentes.

Por tanto, el certamen literario de Villanueva ya camina hacia sus 37 ediciones y lo hará sostenida por su comisión lectora, que volvió a ser reconocida. Una comisión, de 20 mujeres y 13 hombres, que como comparó acertadamente el alcalde, Miguel Ángel Gallardo, es el "corazón que bombea la sangre" al premio. Y que sean por muchos años más.