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Entrerríos, un ejemplo de arquitectura de los 'colonos'

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/ F. h

  • Obra de Alejandro de la Sota, sitúa a esta población como referencia de la arquitectura a nivel internacional

La entidad local menor villanovense de Entrerríos, y su singularidad arquitectónica dentro de los pueblos de colonización, han servido hoy para dar el pistoletazo de salida a los actos de la Semana de la Arquitectura en Extremadura, que se celebrará del 1 al 14 de octubre en varias localidades extremeñas.

Una semana que se presenta bajo el lema ‘Diseñar un futuro mejor’, y que tiene como principal objetivo fomentar el sector de la construcción poniendo en valor el trabajo y la profesión de los arquitectos.

Precisamente, para poner de manifiesto la arquitectura en los pueblos de colonización, se ha elegido Entrerríos, una obra arquitectónica de Alejandro de la Sota que ha colocado a esta población, situada entre los cauces de los ríos Guadiana y Zújar, como referencia de la arquitectura a nivel internacional.

El desarrollo de los actos ha comenzado con la recepción de visitantes y autoridades, entre las que han destacado la presencia del consejero de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta de Extremadura, José María Vergeles, el presidente de la Diputación de Badajoz y Alcalde de Villanueva de la Serena, Miguel Ángel Gallardo, y el alcalde de Entrerríos, Víctor Manuel Merino.

Plan Badajoz

Precisamente, Merino ha destacado que actividades como esta ponen en valor la existencia de los núcleos rurales y en este sentido ha querido destacar el espíritu de unión que se ha desarrollado entre los vecinos.

Miguel Ángel Gallardo, ha querido poner en valor el modelo ideado con el Plan Badajoz: “Se trata de un modelo muy importante para también pensar futuros modelos de desarrollo en Extremadura, porque cuando se creó se hizo con un fin y esos objetivos marcados, como eran el empleo, desarrollo, industria y fijación de la población, se han conseguido”. Y es que para Gallardo, “lo importante no es que tengamos los pueblos como ‘tacitas de plata’ y sin habitantes, ya que lo importante es que nuestros pueblos tenga todo pero con habitantes”. Y en este sentido, ha destacado el hecho de que “en prácticamente ningún pueblo de colonización pierda habitantes”.

Por último, Vergeles justificó la elección de Entrerríos para abrir la Semana de la Arquitectura, por su “singularidad, ya que con los pocos años de historia que tiene y después de adaptarse la arquitectura a la realidad que iba a tener el pueblo, los vecinos y vecinas de Entrerríos han sabido construir toda la historia de este pueblo, construido en forma de herradura.”.

Cómo es el pueblo

Acto seguido, ha tenido lugar una visita guiada encabezada por los doctores arquitectos Juan Antonio Ortiz Orueta y Rubén Cabecera, que son los comisarios de la exposición ‘Entrerríos, un pueblo, una arquitectura: un patrimonio’. Los paneles de esta muestra se han colgado de los soportales de su particular plaza elíptica. Un espacio público vital para la población y que mantiene su fisonomía original y su cometido esencial, al girar en torno a esta plaza la vida del pueblo.

Los comisarios de la muestra recordaron que el proyecto del pueblo de Entrerríos se encargó al arquitecto Alejandro de la Sota en el año 1953. En principio, para 122 colonos. Hoy en día, son más de 800 personas las que habitan esta entidad local menor dependiente de Villanueva de La Serena. En este caso, sin duda, su seña de identidad es su iglesia. Construida en forma cilíndrica y decorada con ladrillo visto, se ha convertido en la actualidad en una pieza única en lo que a la arquitectura se refiere.

La ordenación propuesta por De la Sota resulta transgresora, sin bien cumple con las instrucciones genéricas que se dieron desde el Instituto Nacional de Colonización.

El núcleo inicial contemplaba 122 viviendas de colonos, el Ayuntamiento, la Iglesia y la vivienda del párroco, la escuela y dos viviendas para maestros, el consultorio con la vivienda del médico, así como un conjunto de cuatro tiendas con sus correspondientes viviendas, conformando una pequeña plaza. También se proyectó una tasca y un cine al aire libre.

De la Sota clasifica Entrerríos como un pueblo de aquellos “a los que se va” y con ello, justifica la planta de forma cóncava con toda la estructura urbana abrazando la gran plaza. Situada en el centro del conjunto, con forma aproximadamente elíptica, pero abierta ampliamente hacia “el camino que le une con el resto del mundo”, se constituye simultáneamente como interior y exterior del pueblo.

Desde esta dicotomía, el perímetro de la plaza se delimita mediante un largo soportal, que va cosiendo todos los edificios dotacionales. Únicamente queda interrumpido por la pequeña plaza de comercios, que es atravesada por el vial rodado del otro acceso al pueblo. Las viviendas especiales y varias de dos plantas, se enciman sobre el soportal, ayudando a potenciar la volumetría que delimita espacialmente el gran vacío público, fachada tras la que se esconde la trama que ordena la mayoría de las viviendas.

Luego todo el viario peatonal surge radialmente desde la gran plaza hasta encontrarse con otro que recorre longitudinalmente el pueblo, concéntrico al perimetral por el interior. Y en la confluencia de esta calle con todas las radiales, en forma de turbina, unas pequeñas plazas presididas por una fuente, van configurando un rosario de espacios estanciales que enriquecen las perspectivas interiores.

A lo largo de dicha visita, vecinos y vecinas de Entrerríos han protagonizado escenas de micro teatro ambientadas en el día a día de los primeros habitantes llegados a Enterríos.