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Una copa de campeón con destino al cielo

Una copa de campeón con destino al cielo
  • Tras empezar de cero en el pádel, Chico Romero ha conseguido proclamarse campeón del torneo de pádel que se celebra en memoria de su hermano Dani

  • El Memorial Daniel Romero de Pádel tuvo en su octava edición récord de participación, con 80 parejas

El último punto que proclamaba campeón hace una semana a Chico Romero Pino y a su pareja, Juan Garcerán, en el torneo de pádel que se disputó en la ciudad deportiva de Villanueva de la Serena, no fue un punto cualquiera.

La emoción le pudo a Chico y el gesto de ir a abrazar a sus padres fue instintivo. En este cálido abrazo en el que se fundieron, los tres tuvieron muy presentes a su cuarto pilar, Dani. El hijo de Antonio y Mari y hermano de Chico, que la carretera les arrebató injustamente un fatídico 5 de octubre del 2008.

Sin embargo, su hermano Chico se propuso prepararse a tope para algún día poder levantar la copa de campeón. Y, al final, ese trabajo duro tuvo su recompensa.

Recuerda que fue Dani Zuluaga, entrenador de pádel de su hermano, el que propuso la celebración del torneo. Un gesto por el que la familia le estará siempre agradecido.

En esta octava edición, que se disputó en la tercera semana de septiembre, se consiguió récord de parejas participantes, con 80. Sin embargo, el dato que quedará para la historia en esta edición es que Chico por fin pudo apuntar al cielo para dedicar el triunfo a su hermano, tras ganar la final en segunda categoría.

Un reto que, como explica, se planteó hace un par de años. «Si te soy sincero hubo hasta algún año que ni me apetecía ir al torneo ni que se celebrase. Pero hace dos años la cosa cambió. Pensé, ¿y si entreno y me preparo y algún día puedo dedicárselo? Y así fue.».

Equipo que se encarga de la organización del torneo de pádel 'Memorial Daniel Romero'

Equipo que se encarga de la organización del torneo de pádel 'Memorial Daniel Romero' / R.P.

Clases y muchos partidos

A partir de ahí, fueron muchas horas de clases, de jugar partidos y de escuchar a los que realmente sabían en este deporte. «Mi nivel padelero era lamentable, ya que nunca había jugado ni a tenis ni a pádel. Así que me apunté a clases particulares. Primero con Guille y luego hubo dos amigos que me marcaron. Teo me enseñó a jugar literalmente y Amalio me transmitió confianza y parecer estéticamente menos malo. Y por supuesto tengo que agradecerle a muchos amigos, ya que he podido jugar con gente de mejor nivel que el mío. Yo tengo esa suerte y siempre han contado conmigo Juan, Valencia o mi mejor amigo, Agassi, entre otros».

Lo cierto es que el año pasado Chico estuvo cerca de su objetivo, pero cayó la final. El llanto sobre la pista tras perder el partido decisivo, se quedó en la retina de muchos, pero quien le conoce sabía que volvería al año siguiente con más fuerza. «Sinceramente en esos momentos pensé que nunca volvería a llegar a una final y menos en el torneo de mi hermano. Lloré mucho de rabia e impotencia por no poder dárselo a él y a mis padres. Me costó levantarme, pero volví a clases y me lo propuse para este año».

El objetivo lo consiguió, sin embargo, prefiere compartir los méritos. «En primer lugar se lo debo mis profesores. Luego a mi pareja Juan, que es buenísimo. Y luego a todas esas personas que al perder la final el año anterior me animaron a seguir intentándolo. Hay mucha gente que me quiere mucho, a veces no sé por qué. Por encima de todos, Teresita, que me ayudó siempre a estar bien psicológicamente, que es muy importante. Aunque pueda parecer arrogante, yo sabía que este año iba a ganar si o sí».

Lo cierto, es que la copa ya está en casa y la promesa a Dani ya está cumplida. Un hermano, al que tiene muy presente todos los días y en el que se deshace en elogios con auténtico amor fraterna. «Desde esa misma noche que estuve el tanatorio despidiéndole lo tuve claro. Había dos opciones: o pegarme un tiro o empezar a sobrevivir, que así lo llamo yo porque eso nunca se olvida. Elegí sobrevivir y disfrutar y ese es mi consejo para quien le pase algo similar. Tengo que reconocer que hay días muy duros, aunque también los hay buenos. El caso es que ahora intento aplicar los consejos que Dani me daba, porque en vida no le hacía ni caso. Cuando sé que hago algo bien, estoy seguro que él se alegra mucho. Aunque sinceramente, a día de hoy, aún me cuesta dar pasos importantes sin preguntarle a él como siempre hacía. Era mi muleta. ¿Su recuerdo? No hay día, ni casi hora, y no exagero, que no me acuerde de él o de las personas importantes que han existido en mi vida. No sé hacer nada a medias, o todo o nada. Sobre todo me quedo con esa serenidad y la sonrisa que transmitía a todo el que se cruzaba con él. Era el saber estar en persona», recuerda.

Chico y Juan jugando un partido del torneo

Chico y Juan jugando un partido del torneo / R.P.

Tras la gesta, le han llovido las felicitaciones, aunque la que más ilusión le ha hecho y sorprendido ha sido la de su ex, Mimi. «Ella me sufría cuando llegaba de clases y le decía que no mejoraba. Ella confiaba en mí y me decía que lo lograría. Cuando mejoré, ya no era mi pareja. Así que un cachito del trofeo también es suyo».

Ahora Chico se centra en seguir haciendo crecer el torneo en memoria de su hermano. Este año, hasta el 'rey del pádel', Fernando Belasteguín, tuvo el detalle de dedicarles unas palabras antes del inicio.

En este sentido, y en el ánimo de darle más lustre a este evento, le gustaría lanzar un reto al Ayuntamiento, que desde la primera edición colabora en su organización. «Lo suyo será que la ciudad deportiva tuviera unas buenas pistas de cristal, pues Villanueva se merece tenerlas». Y como soñar no cuesta dinero, Chico va más allá y no esconde su ambiciosa aspiración. «Es una idea algo loca pero no estará mal jugar las finales en plena plaza de España en pista desmontable».

En definitiva, todo es poco para seguir manteniendo vivo el recuerdo de su hermano. «La gente nos hace sentir que sigue vivo y nosotros orgullosos por él. Hay gente que me ha dicho que a Dani se le quiere sin conocerle. Ese es mi objetivo, que su nombre suene por todos lados y sea querido y recordado. Siempre lo digo, es el torneo de todos: el de Villanueva y alrededores. Y todo gracias a la muchísima gente que colabora». Entre ellos, sus padres, que fueron los primeros con los que celebró este triunfo a la constancia y a la perseverancia. «Solo soy plenamente feliz si los veo medio bien». Y si ellos son felices, Dani, desde arriba, seguro que también.