En un sector como el ibérico, en el que es muy difícil ponerse de acuerdo por intereses contrapuestos, algo concita el consenso casi mayoritario en Extremadura. La nueva norma de calidad debería dejar fuera al cerdo intensivo de rejilla, el gran competidor desleal para los intereses extremeños. En julio, el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, dejó caer en un primer contacto con comunidades autónomas y profesionales que así sería y sólo se admitirían en la normativa el cerdo de bellota y el de cebo. Pero ayer, tras dos meses de presiones de regiones como Castilla-León y del lobby de las industrias (cuyo peso es inmenso, suponen el 80% del cerdo español), el ministro dejó caer que habrá marcha atrás en esa primitiva idea.
No lo dijo expresamente, ni siquiera se presentó el borrador, por lo que en teoría no hay nada decidido, pero representantes extremeños en la reunión coincidieron en señalar a HOY que el ministro dejó caer que a las categorías de cerdo de bellota y de cebo se unirá la de cerdo intensivo de rejilla «con ese nombre o con otro, pero estará».
Bajo este nombre se conocen las explotaciones en la que los animales engordan encerrados en naves e inmovilizados, de forma que nunca comen en el campo.
«Nunca las he tenido conmigo, ni siquiera cuando se habló este verano de eso, y ahora menos. Pero habrá que seguir luchando para que ese tipo de cerdo salga de la norma de calidad», indicó Elena Diéguez, gerente de Aeceriber (Asociación Española de Criadores de Ganado Porcino Selecto Ibérico Puro y Tronco Ibérico). «Ha dejado entrever que habrá una tercera categoría y tiene toda la pinta que será para incluir al cerdo de rejilla», corrobora Antonio Prieto, de UPA-UCE.
Cinco consejeros de las regiones en las que el porcino tiene un mayor peso, representantes de las cuatro denominaciones de origen y de la interprofesional Asici, donde están productores e industriales, estuvieron ayer en Madrid. El consejero de Agricultura, José Antonio Echávarri, dijo salir de ese encuentro muy satisfecho por la determinación del Ministerio de elaborar una nueva norma «simple, rigurosa, fácil de cumplir y que defienda al consumidor».