Llega la recta final del juicio.
El hombre asesinado en su domicilio de la calle Colón, en enero del año pasado, recibió hasta seis puñaladas, cinco en el cuello y una en el abdomen, pudiendo haberle provocado la muerte perfectamente dos de ellas. Así lo manifestado esta mañana el forense que le hizo la autopsia a Jaime López de Ceballos en la tercera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Badajoz contra sus dos presuntos autores: la mujer D.I.V.A., de 31 años de edad, y del varón A.S.J., de 37 años.
Según ha relatado el forense, el fallecido presentaba una herida de defensa en una de sus manos, lo que indica que hubo forcejeo con sus asaltantes. Así mismo, ha indicado que la muerte no le sobrevino de inmediato, sino que pudo tardar en fallecer entre 15 y 20 minutos, dado que el cuchillo lo que le seccionó fueron venas, por lo que el desangrado es bastante más lento que cuando se corta una arteria.
Por la posición de la víctima y la entrada del arma blanca en el cuello, el forense se inclina a pensar que la agresión fue desde atrás, mientras la víctima era sujetada con la otra mano. No en vano, el hecho de que el cuerpo presentara la boca cerrada hace prever que se la taparon con el objeto de que no pudiera gritar.
La altura del fallecido, de 1’76 metros, no es relevante en la agresión con respecto a la del agresor: la mujer 1,66 metros y el hombre 1’81 metros. Este hecho es importante dado que anteriormente se había especulado con el hecho de que el presunto autor del asesinato debía ser más alto que la víctima, lo que automáticamente descartaba a la mujer.
El forense ha indicado que el hecho de que hubiera en las uñas de Jaime López de Ceballos restos de piel con un ADN idéntico al de la acusada hace entrever que hubo contacto entre ambos, dado que quedó bajo los dedos al tener que rasgar en el cuerpo de la mujer. La excusa dada por ella el martes diciendo que ello se debía a que días antes del suceso el fallecido le había dado un abrazo o un apretón de manos ha sido descartada radicalmente por el forense.
El abogado del hombre acusado, Enrique González Vallejo, ha vuelto a insistir en la exculpación de su cliente, alegando que no hay pruebas que demuestren que éste estuvo en el piso. El letrado ha dicho que en el domicilio donde ocurrieron los hechos se habían detectado huellas de hasta 16 personas sin identificar, no siendo ninguna de ellas perteneciente a su cliente. El forense lo ha reconocido, lo que le ha valido al abogado para señalar que si hubiera habido huellas de su cliente rapidamente habría sido localizado dado que cuenta con ficha policial.
El juicio ha quedado suspendido hasta el lunes a las 10 horas, en que testificarás aún los forense que realizaron el análisis de las prendas que llevaba puestas el fallecido. Se espera que inmediatamente después, con las conclusiones de todas las partes, el juicio quedará visto para sentencia.