En el instituto Nuestra Señora de Bótoa 360 personas entre alumnos, residentes, profesores y personal laboral beben agua embotellada. Este centro educativo nacido del Plan Badajoz en los años 50 para formar a los colonos en nuevos cultivos sigue hoy tomando agua del mismo pozo que entonces.
Su directora, Griselda Muñoz, explica que someten el agua que extraen del pozo a un proceso de ósmosis inversa para potabilizarla y suministrar los grifos de la cocina y el comedor. Es el único sitio donde se puede beber directamente, ya que no tiene capacidad para abastecer a todo el centro. No ocurre lo mismo en los baños de la única residencia de alumnos integrada en un instituto de la ciudad. Allí se duchan con agua clorada y su consumo no es apto.
El secretario del centro, Andrés Arias, explica que el problema es que no llega la red de abastecimiento, y eso a pesar de que la ampliación de anillo hídrico que se realizó hace dos años pasa justo enfrente de las instalaciones. Al otro lado de la autovía que une Badajoz con Madrid. Se pusieron en contacto con Aquasur para que incluyera esta actuación en el programa y le solicitaron un proyecto en 2010. En ese punto quedaron las gestiones, dado que el instituto carece de financiación para ello.
La Consejería de Educación incluyó la obra en el programa de actuaciones para este verano y la dotó de un presupuesto de 44.990 euros. Sin embargo, la situación sigue igual que en junio.
13 depósitos de agua
En los pasillos ya están colocados los 13 depósitos de agua mineral de los que beben alumnos, profesores y personal laboral. Tener disponibles estas botellas para paliar la sed cuesta 200 euros al mes. Un gasto al que hay que sumar 300 mensuales por el mantenimiento del sistema de ósmosis y 150 euros por la sal que hace falta para reducir la cal. El mantenimiento de la red de agua, sin contar con las averías, cuesta 5.400 euros cada año.
Este instituto no está conectado a la red de abastecimiento y también carece de la infraestructura para evacuar el agua sucia. El saneamiento termina en una fosa séptica ubicada cerca del pozo y que, según Andrés Arias, supone un peligro. «Creemos que hay filtraciones porque en ocasiones los exámenes han demostrado picos de contaminación», destacó.
El instituto Nuestra Señora de Bótoa imparte exclusivamente ciclos de Formación Profesional de Actividades Agrarias y Edificación y Obra Civil. Además, cuenta con una residencia de 35 plazas para alumnos del centro o del resto de la ciudad.