La resolución del Tribunal Constitucional de Alemania, autorizando la participación del socio de referencia en el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), contribuyó ayer a que la prima de riesgo española siguiera describiendo una trayectoria descendente, a que el Ibex continuara revalorizándose y a que el valor del euro se estabilizase al alza. A pesar de los matices que el tribunal de Karlsruhe introdujo en su visto bueno al Mede, estableciendo un máximo de 190.000 millones de euros para la aportación alemana y derivando hacia el Bundestag la salvaguarda de la soberanía nacional respecto a los compromisos que se contraigan en el seno del euro, y a pesar de la incógnita que persiste sobre si Rajoy solicitará un segundo rescate, los mercados parecen responder positivamente a las promesas de irreversibilidad de la moneda única y a la apertura de una generosa ventanilla para socorrer a aquellos países que se hallen en dificultades. Aunque la positiva reacción de los inversores puede deberse más a la exagerada tensión que los mercados habían generado en semanas precedentes a cuenta de las dudas que suscitaba la deuda pública y privada española que a la repentina aparición de posturas institucionales capaces de despejar tales incógnitas. El desarrollo de la jornada de ayer situó en primerísimo plano la pregunta de si España se encuentra en condiciones de prescindir del rescate o está abocada a solicitarlo aunque el Gobierno insista en retardar al máximo la petición. La apuesta política de Rajoy por evitar que los ajustes añadidos a los que España se vea obligada para cumplir con los compromisos de déficit le sean dictados punto por punto desde las instituciones del euro o desde el FMI puede cumplir con las apariencias. Pero del mismo modo que la formalización de un segundo rescate acarrearía condiciones adicionales en forma de una vigilancia más estricta de su cumplimiento, para evitar el coste político del rescate el Gobierno está obligado a dar satisfacción a esos mismos requisitos, aun sin la incómoda presencia de los 'hombres de negro'. La divisoria entre solicitar el rescate y soslayarlo resulta perceptible solo en el plano político-partidario, pero no en cuanto a las consecuencias económicas y sociales de una u otra decisión final. La distensión que estos últimos días reflejan los mercados emplaza a perseverar en la reducción del déficit.