El fenómeno de la despoblación empieza a afectar, aunque todavía tímidamente, a la comarca del Campo Arañuelo. Así, al menos, lo alerta la Mesa contra la Despoblación creada en el seno de Arjabor, que advierte que por el rumbo que llevan las cosas en una o dos décadas se verán en esta comarca esa estampa de pueblos abandonados que parecía propia de otras zonas de España, como Aragón o Galicia.
Para trabajar sobre esa cuestión, concienciar a la población de un problema real al que muchos no quieren prestar atención y sugerir alternativas crearon la propia mesa y desde esta un boletín informativo y un blog para que quien lo desee haga sus aportaciones. La mesa la forman alcaldes o concejales de trece ayuntamientos de la comarca, además de la asociación Higuera Adelante y la gerente de la Asociación para el Desarrollo del Campo Arañuelo, Arjabor.
Su declaración de intenciones queda clara en los primeros párrafos del boletín. «La emigración a las ciudades de los años 60 y 70 y posteriores dejó vacios de jóvenes y menos jóvenes los pueblos; el envejecimiento paulatino de los que se quedaron y que dificulta la regeneración natural y la ausencia de actividad económica. Todo ello ha conducido a nuestros pueblos a una situación realmente delicada desde el punto de vista poblacional, unos más que otros, eso sí, pero todos suficientemente 'tocados' como para que se deban emprender, por parte de corporaciones locales y vecinos activos, acciones para intentar revertir o al menos paliar en parte ese camino hacia el abandono».
Para demostrar que lo que dicen no son meras especulaciones incluyen en el boletín datos de la población actual de los pueblos que forman la mesa, los que tenían décadas atrás y sus porcentajes de edad. Por ejemplo, Mesas de Ibor en 1950 tenían una población cercana a los 1.000 vecinos y hoy tienen 192 empadronados. En Higuera de Albalat, los residentes habituales son apenas 66, de los que el 65% tienen más de 65 años. Todo supone también que la actividad económica que se desarrolla en ellos sea escasa.
De ahí su empeño en difundir la situación en todos los foros que les sea posible y concienciar a la sociedad de la comarca, por entender que la despoblación «está empezando a tener ya repercusiones negativas en la prestación de servicios a los vecinos, ya que la disminución de la población residente, ligada a los recortes presupuestarios generalizados, hace entrever que algunos servicios, incluso básicos como la atención sanitaria o la educación in situ, se verán cada vez más afectados».