El pasado diciembre, el consejero de Agricultura de la Junta de Extremadura, José Antonio Echávarri, se reunió con el alcalde, Pedro Acedo, para tratar el arreglo de los mil kilómetros de caminos rurales que tiene el término municipal de Mérida.
Por el momento, y por falta de fondos, queda aún mucho trabajo pendiente. Aún así, el delegado de Obras y Caminos Rurales, Francisco Miranda, no se quiere olvidar de este asunto y afirma que le ha trasladado al propio consejero la falta de recursos municipales para hacerse con la maquinaria con la que arreglar las vías más perjudicadas.
Explica que el Ayuntamiento dispone en la actualidad de una motoniveladora y una retroexcavadora y que antiguamente también se tenía un rulo, pero que ya no funciona, como otras máquinas.
«Adolecemos de un equipo de maquinaria solvente para hacer una intervención», reconoce Miranda, a lo que añade que esta es una petición que ya ha hecho a la consejería, organismo desde el cual también le trasladaron que no había presupuesto en estos momentos para estos fines.
Ahí no quedó todo. Miranda asegura que se emplazaron para que, en una próxima reunión, de cara al próximo ejercicio, se pudiera tener en cuenta esa posibilidad. «Yo voy a pelear para que nos echen una mano, porque esa maquinaria es costosísima», argumenta el delegado de Obras.
Aún así, explica que se hacen intervenciones en los caminos incluso con la colaboración de los propietarios de las fincas colindantes, donde la actuación requiere la colaboración del personal de maquinaria, incluso a veces con el aporte de materiales y herramientas de los dueños de las fincas.
De esta manera, se han hecho las mejoras que se han llevado a cabo en zonas como el camino de la Albuera, en un tramo de aproximadamente un kilómetro, partiendo de la carretera de Montijo; en el camino de La Calera, en un tramo de dos kilómetros y trescientos metros, entre Las Abadías y la carretera de Montijo; en el camino de Casa Herrera, en un tramo de tres kilómetros, desde la barriada de San Juan hasta las excavaciones arqueológicas; en el camino de los Huertos del Prado, en un tramo de un kilómetro; en el camino de la Estación de Aljucén, en un tramo de un kilómetro y doscientos metros, entre la carretera de Montijo y la Escuela Familiar Agraria; en el camino de Las Paseras, en un tramo de dos kilómetros, a partir de la carretera de Don Álvaro y, por último, en un camino de un kilómetro y medio en el término municipal de Mérida. Un total de doce kilómetros.
«Sabemos que estas intervenciones no se han hecho en las mejores condiciones, pero hasta que no contemos con los medios suficientes, no podemos hacer otra cosa. Los recursos son los que son», señala el concejal.
Explica también que los trabajos que se llevan a cabo en estos caminos, la mayor parte con muchos baches, se realizan con la retroexcavadora, con la que se vuelven, por ejemplo, a delimitar las cunetas y se limpian, o se abren otras nuevas. «Se mete la motoniveladora, que tiene una gran cuchilla transversal, con la que arrastra y alisa parte del material que se encuentra, aportándolo a los baches».
Los sitios en los que se actúa se seleccionan teniendo en cuenta las peticiones vecinales y la viabilidad de los trabajos. «Hay lugares donde no se puede hacer ningún tipo de actuación porque no tenemos los medios. De hecho, las últimas zonas que se han mejorado tienen mucho tránsito de personas, porque en su proximidad hay segundas residencias o están muy cerca del casco urbano».
Catálogo completado
También recuerda Miranda que hace ya tiempo que se comenzó a confeccionar un catálogo de caminos rurales del que se ha recibido una avalancha de alegaciones. A este respecto anuncia que en unas semanas va a quedar resuelto todo este tema, que pone punto y final al catálogo definitivo de caminos. El objetivo es que todos los propietarios sepan qué vías son las que discurren por su propiedad, qué dimensiones tienen.
Es un trabajo que se ha elaborado en los últimos meses, una labor que ha contado con interlocutores válidos para la delimitación de estos caminos, como pueden ser los clubes tradicionales de caza, guarderías rurales de los distintos términos, propietarios de fincas.
«Hay caminos que están perfectamente delimitados y otros que, por el contrario, con el tiempo han sufrido modificaciones y que, como no están documentados, son los que dan problemas», dice Miranda.