La UD Badajoz se presentó ayer ante a su afición. Alrededor de un centenar de valientes se atrevieron a desafiar la alerta naranja por altas temperaturas para presenciar in situ las primeras andanzas del nuevo proyecto pacense. Las instalaciones deportivas de El Vivero fueron testigo ayer del último encuentro del conjunto de Juan García en el que ha sido su feudo en los últimos tiempos. El traslado al Nuevo Vivero es una realidad y se hará efectivo en breve.
Futbolísticamente pudo observarse un esquema táctico muy parejo por ambas escuadras. Una férrea línea de cuatro atrás, en la que predomina la fuerza y la anticipación sobre la velocidad. Apuesta por la profundidad por bandas, una medular secundada por dos escuderos y dos referencias arriba para complicar la marca de los zagueros y abrir espacios con mayor facilidad.
Las conclusiones en los test de pretemporada siempre son precipitadas y poco fiables. Aún es tiempo de probaturas. En la práctica, los arroyanos se llevaron el combate estratégico e impusieron su ley, aunque en la primera parte se toparon con muchas dificultades.
Chirri y Boro por los flancos apenas tuvieron opciones y los escasos acercamientos al área de Álex nacían de la conexión Toni e Iban Espadas, que se asociaron a la perfección. El ariete cacereño daba pronto el primer aviso con un disparo cruzado que salvó el meta de la UD Badajoz. Esta ocasión supuso el fin a un conato de dominio territorial de los locales, que basaban su ataque en las balones colgados, buscando a Parra y Chino.
A partir de ahí se gestó un embudo en la medular que no desaparecería hasta la reanudación. La UD Badajoz replegó líneas y no arriesgaba en el pase, rifando la posesión lejos de su cueva. Rubi estuvo gris y sus compañeros lo notaron. Se cortocircuitó cualquier opción ofensiva. El mérito fue de Juanma Morán y Nauzet, muy atentos en la recepción del salmantino, al que no dieron respiro.
El centrocampista canario fue el encargado de iniciar la rápida contra que dio origen al primer tanto del Arroyo. Su pase lo recibe Toni que cede a su derecha para la llegada de Iban Espadas, que fusila a Álex. Minuto 15, 0-1. Contraataque de libro, académico. Instantes después, el propio Toni le regalaba una nueva asistencia a Chirri, pero Álex respondía con una gran intervención.
Mediada la primera mitad, reaccionó tímidamente la UD Badajoz, merced a algunos destellos de Abraham, que dio chispazos de calidad pero arriesgó demasiado en la entrega en su propia parcela. La mejor ocasión local llegaría tras un remate de cabeza de Manu Parra en el segundo palo que se marchaba alto por poco. Tiago gozó de una internada por la banda izquierda pero su chut no encontró portería. Cristo estuvo desasistido, se afanó en bajar a recibir y eso mermó su capacidad de generar peligro. Hasta ahí llegó el bagaje ofensivo del conjunto blanquinegro, al que se le notó verde y con muchos conceptos que trabajar de cara al inicio de la temporada el fin de semana próximo.
Pocas ocasiones, pero el encuentro no estuvo exento de ritmo ni intensidad, dos factores poco habituales a estas alturas.
Abel Buades dio otro aire
En la segunda mitad la decoración del choque cambió, al menos en cuanto al atasco en el centro del campo. La entrada de Abel Buades dio mucho más dinamismo. Los cacereños conseguían abrir el campo hacia Ruano que encontraba una autopista por su flanco. Los extremos por fin llegaban hasta la línea de cal y ponían en apuros a los laterales, hasta entonces con poco trabajo. La decoración para los pacenses no difirió mucho. Chino se multiplicaba en labores de contención y trataba de neutralizar las acometidas visitantes.
Abraham y Rubi, poco antes de ser sustituido, lo intentaban desde más allá de la frontal del área con escaso éxito. El Arroyo cuidaba el balón, no le quemaba y estaba más cómodo sobre el terreno de juego. Y las ocasiones fueron cayendo por su propio peso. Un saque de esquina botado por Buades lo remató Edu Espadas en área pequeña, con un certero testarazo, 0-2, minuto 50. Viendo grogui a los de Juan García, los arroyanos metieron una marcha más para sentenciar el choque. El encargado sería 'Tonigol', que tras un rechace establecía el 0-3 definitivo. El tempo del choque iba al son que le imprimían los futbolistas visitantes, que aminoraron la velocidad y empezaron a jugar al ralentí.
Ruano percutía de nuevo por la banda zurda y Toni a punto estuvo de firmar un doblete, pero la estirada de Álex lo evitó.
Abel Buades dio otro aire y se postula como un líder, un referente para el vestuario de Marrero. Un curtido centrocampista con experiencia en Primera División, que modificó el guión del duelo a su antojo, pero que protagonizó el lance más esperpéntico de la tarde. Tras una airada protesta al árbitro, se dirigía al banquillo como si el trencilla lo hubiese expulsado y tras dialogar con Juan Marrero salió del campo y entró en su lugar Juanma Morán, que ya había sido sustituido previamente y descansaba junto a los suplentes. Cosas de amistosos.
Ahí murió el encuentro. A partir de entonces, solo hubo imprecisiones y la fatiga que hacía estragos. Las piernas pesaban y eso se reflejaba en la precisión. Un 0-3 anecdótico, pero que arrojó buenas sensaciones para los visitantes y algunas dudas para los pacenses.