Desde una emisora de de radio de la Segunda Guerra Mundial o una cabina de teléfono de un bar, hasta carritos de bebé y cámaras de fotos de carrete. Son objetos que se acumulan en los trasteros de la casas, y que a veces, hasta sus propios dueños se olvidan de ellos. Ahora, tanto los utensilios que no se utilicen como los que directamente el propietario decida que se han quedado obsoletos, ya pueden encontrar un dueño distinto.
Las tiendas de segunda mano comienzan a abrirse un hueco en Cáceres. Se trata de negocios que compran objetos ya usados para luego venderlos a un precio rebajado y competitivo. «Pensamos en los tiempos que corren y apostamos por esta tienda», afirma el dueño de Cash Ocasión segunda mano, Juanchu Barrios. Llevan abiertos desde mayo y en estos cuatro meses fundamentalmente ha venido gente a entregar sus objetos. «Ahora se nota que ya vienen personas a curiosear y a ver qué pueden comprar», explica.
En este establecimiento, además de comprar y vender objetos de segunda mano, apuestan por el trueque y ponen en contacto a personas que necesitan determinados productos con otros que los ofrecen. Tienen una lista con los números de teléfonos de quienes disponen de un producto en concreto y otra donde aparecen los demandantes. «Hay lista de espera para comprar frigoríficos y lavadoras», asegura Barrios.
El mismo sello de compra y venta lo posee la tienda 'RenoWatios', aunque con matices. Ellos llevan en la ciudad unos dos años. Su tarea inicial consistía en reparar y reciclar electrodomésticos en mal estado pero, poco a poco, fueron aumentando sus ofertas.
Ambos locales, aunque similares en el fondo, tienen políticas de compra distintas. El primero de ellos, situado en la calle Reyes Huertas, tasa los productos y paga en el acto. Sin embargo, RenoWatios, en la calle Argentina, firma con el cliente un acuerdo en el que se abona la cantidad acordada cuando alguien lo compra. De esta manera, explica Laura Herrero, propietaria del negocio, se evita perder dinero al comprar y no vender, y así se asegura el pago. «Firmamos un contrato por seis meses en el que el dueño se compromete a dejarnos el aparato que traiga, si en ese tiempo no lo ha comprado nadie, se lo pueden llevar. Si ha tenido que ser reparado, el cliente abona el coste de la reparación»
«La gente al principio es un poco reticente a comprar cosas de segunda mano, pero después ves que sí que tiene aceptación» comenta Herrero. A pesar de llevar funcionando dos años, desde comienzos de 2012 ha notado que la gente intenta conseguir un dinerillo extra, además del ahorro que supone la otra de las ramas del negocio, la reparación. «Ahora los cacereños se lo piensan dos veces a la hora de tirar y comprar algo nuevo, intentan primero repararlo».
En las dos tiendas, sus dueños te aseguran el funcionamiento de todo lo que compres. En sus trastiendas, de hecho, disponen de un taller de reparación que permite arreglar las piezas inservibles para que luzcan como el primer día.
Dinero al instante
Juanchu Barrios explica que «se nota la crisis porque mucha gente viene para que compremos las cosas. Puede que lo sigan necesitando o que no quieran desprenderse de eso, pero necesitan dinero con urgencia». Él afirma recoger casi todo, excepto joyas, ropa y muebles. Lo que más se demanda son televisores de plasma y herramientas. A la hora de tasar los productos tiene mucho cuidado. A todos les exige el DNI y se les hace una ficha donde aparecen los datos. Cada semana acuden a la policía para que comprueben si tienen algo que haya sido robado o que esté en el registro. «Al ver que pueden conseguir dinero aumenta la picaresca» dice Barrios. Laura Herrero comenta que cuando vienen productos muy nuevos incluso en sus correspondientes cajas, sospecha. «Al decirles que no les pago en el acto se echan para atrás» afirma.
La combinación de variedad, precio y buena calidad es el punto más atractivo de este negocio. «Los artículos que encuentras pueden ir desde un euro, hasta otros de mil» afirma Barrios. Él comenta que hay cosas que la gente trae y que piensa que son difíciles de colocar, pero que luego tienen bastante demanda. Otro de los puntos clave es el coleccionismo. Explica que hay algunos productos que se dejaron de fabricar hace décadas.
Los aparatos electrónicos, la telefonía móvil, los elementos de imagen y sonido son los artículos que más éxito tienen, no en vano, su compra ha experimentado un enorme auge en los últimos meses. Ellos esperan seguir creciendo, aunque son conscientes de la dificultad de la labor del que fija los precios. Por eso, Barrios por el momento no acepta joyas, ya que cree que no sabría tasarlas y que muchas veces, el valor sentimental estaría por encima del real.