La rehabilitación de la zona trasera de la estación de Renfe se inició hace muchos años. Primero se instaló un paso elevado para que los peatones cruzaran de San Fernando al Progreso por encima de las vías y más tarde se remató con la urbanización de las traseras de la estación, que sirvió además para mejorar la seguridad y evitar el paso de gente por las vías. Cumplido con los protocolos de seguridad, quedaba pendiente rematar convirtiendo el solar más cercano en un parque frente a la plaza del Progreso.
Esa zona verde se empezó a trazar en el año 2008 para reconvertir los más de 7.000 metros cuadrados que hay entre la plaza y la estación en una zona verde y de recreo. Cuentan los vecinos que el parque llevaba muchos años abandonado y que ni tan siquiera se llegó a terminar. Las papeleras y los bancos casi desaparecieron a las pocas semanas y en los senderos de tierra empezó a crecer la maleza. Pero el empujón definitivo ha llegado en los últimos meses con una reforma que ha cambiado por completo su fisonomía.
Se ha eliminado la maleza, ha crecido césped entre los senderos y se han plantado palmeras por el perímetro. También se han restituido las papeleras, bancos y el tramo de acceso a la pasarela peatonal elevada que había sido derribado.
Los trabajos todavía no han terminado y una valla perimetral impide el acceso, aunque ya resulta habitual ver a vecinos paseando con perros.
También llama la atención un remolque caravana estacionado justo en el parque y varios montones de botellas de plástico bajo la pasarela. Algunos residentes explican que allí se amontonan botellas y bolsas que arrojan desde el puente.
Con la rehabilitación de esta zona verde, prácticamente se cierra la recuperación del entorno más cercano a la estación de Adif y se dota de parque a un barrio en el que no abundan estos espacios, pero todavía permanecen varias naves semiderruidas y abandonadas a pocos metros. En la plaza del Progreso esperan que el vandalismo no se cebe otra vez con papeleras y bancos.