«Desde hace tres días nos llegan una media de 250 personas preguntando por las nuevas condiciones», comenta un trabajador de la Tesorería de la Seguridad Social en Badajoz mientras hace un descanso con algunos compañeros. Es desde la fecha, el 1 de agosto, cuando las personas con dependientes a su cargo, considerados como cuidadores no cualificados, han empezado a recibir una carta del Ministerio de Empleo en la que se les informan del Real-Decreto Ley por el que el Gobierno cambia sus condiciones en la Seguridad Social.
A partir de septiembre los cuidadores tienen dos opciones: darse de alta voluntariamente en la Seguridad Social, con un coste de cotización que rondará los 163 euros, según se les informa desde la Tesorería de este organismo, o no hacerlo y dejar de cotizar. Esta contribución valdrá solo para la pensión, no para tener derecho al paro.
El Ejecutivo ha establecido el plazo de solicitud de alta hasta el 1 de noviembre y hasta que acabe el año ayudará en las cotizaciones en un 5%, pero a partir de 2013 los cuidadores no cualificados tendrán que cotizar solos. Mientras que hasta ahora era la Administración la que se hacía cargo del coste de la Seguridad Social de este colectivo.
Una de las principales preocupaciones de los afectados es saber si el cotizar les va a suponer la reducción de la ayuda que sus dependientes reciben, según comentan en el mismo corrillo de trabajadores de la Tesorería, que no quieren desvelar sus identidades. «La pregunta principal es si al cotizar les van a reducir la ayuda. La respuesta es no, aunque claro eso es en teoría porque sí que van a tener que pagar un dinero por otro lado», reconoce una de las trabajadoras.
Esa era una de las preguntas que se hacía Juana Romero cuando recibió la misiva. Juana cuida de su madre, quien tiene un grado 2 de discapacidad. «Yo a mi madre le hago la comida, la ducho, la visto, le doy las medicinas. Ella necesita a alguien y no quiere pasar por otras manos que no sean las mías», cuenta. La madre de Juana percibe una ayuda de 415 euros. Cuando su hija empiece a cotizar perderán un 25% de ese dinero. «Lo he hablado con mi hermano y creo que me conviene más cotizar pero está claro que es un dinero que se va», dice resignada.
Historias como las de Juana se repiten a las puertas de la Tesorería de la Seguridad Social cada una con un drama diferente. «Está siendo duro», admite una funcionaria, «vemos a gente que está dedicándole 24 horas diarias a una persona y encima ahora tienen más cosas por las que preocuparse», confiesa.
Sobre qué opción, cotizar o no, es la más elegida, la trabajadora asegura que existen dos perfiles. «Las personas jóvenes van a cotizar aunque sea más duro, para el día de mañana tener derecho a una pensión, pero la gente mayor prefiere no hacerlo e ir tirando día a día sin tener ese gasto», resume.