La sombra de la recesión económica es alargada y los empresarios de la región se lo piensan dos veces antes de emplear a un nuevo trabajador. Hay incentivos, sin embargo, que hacen que alguno se plantee dar el paso y ampliar la plantilla. La Junta hizo ayer públicas en el Diario Oficial de Extremadura (DOE) ayudas para la contratación de discapacitados. Unas subvenciones que, según Jesús Gumiel, presidente de la Federación de Asociaciones de personas con discapacidad física y orgánica de la provincia de Badajoz (Cocemfe), hacen que muchos extremeños se animen a formalizar un contrato a algún discapacitado.
Con un presupuesto de 1.075.000 euros, la Junta espera incentivar unos 280 contratos en la región. Esta partida permitirá a las empresas solicitar ayudas para la contratación indefinida de personas con discapacidad con un importe de 6.000 euros. La conversión de contratos temporales o de duración determinada en indefinidos tendrán una dotación de 4.500 euros. Y también se incentivará con 1.000 euros la contratación temporal de trabajadores de este colectivo.
Este dinero supone un rayo de esperanza no sólo para las personas que buscan mejorar sus negocios, sino también para muchos discapacitados de la región. HOY ha hablado con dos de ellos, una ha logrado su objetivo, pero la otra sigue buscando su lugar en el mercado laboral.
Isabel Morales tiene un 35% de discapacidad debido a una intervención quirúrgica de la que no se recuperó como debiera. Trabaja como limpiadora en Sie 2000, un centro especial de empleo relacionado con Tubasa, la compañía de autobuses urbanos en Badajoz. Isabel no es la única, pues veinte trabajadores más son personas con discapacidad.
«Estoy muy contenta aquí, vengo a trabajar con ganas», dice satisfecha. A Isabel le cambió la vida en 2004, cuando le quitaron el bazo. «En aquel momento estaba en el paro y un día yendo a dar un paseo una amiga me comentó la labor que hace Cocemfe. Han sido una ayuda fundamental», cuenta. Desde entonces prácticamente no ha parado de trabajar. «Me despidieron el 2 de abril y el 2 de mayo me incorporé aquí y tenía también otra oferta de trabajo en Mérida», comenta.
Extremadura es una de las comunidades donde la contratación de discapacitados en el primer cuatrimestre de este año aumentó, tanto en los contratos indefinidos, un 5,7%, como en los eventuales, 0,3%, según datos del Observatorio Estatal de la Discapacidad. Aragón y las Islas Baleares siguieron esta tendencia en contratos indefinidos.
Este éxito se debe, en buena parte, en opinión de Isabel, a organizaciones como Cocemfe. No en vano, una de las misiones de este tipo de asociación es informar a los empresarios de las ventajas de contratar personas con discapacidad y ponerlos en contacto con los candidatos. «Actualmente estamos llevando un programa de búsqueda de empleo junto con el Sepad (Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia). Todos nuestros proyectos se centran en la búsqueda de empleo», dice Gumiel. Con otra iniciativa anterior consiguieron ochenta contrataciones, un éxito teniendo en cuenta que el objetivo inicial era alcanzar las treinta y cinco. «En lo que va de año hemos conseguido colocar a entre cien y ciento veinte personas en la provincia de Badajoz, un 20% con contratos indefinidos» afirma orgulloso.
Su asociación imparte también cursos de formación para sus usuarios. «Damos clases de todo tipo y también cursos especializados para una determinada empresa que busque trabajadores. El último fue para una gran superficie», comenta Montse, trabajadora de Cocemfe. «Nosotros defendemos que el mejor modo de integrar es a través del empleo», resume Jesús Gumiel.
Cara y cruz
Sin embargo, en este colectivo también es fácil encontrar la cara y la cruz de esta crisis y hay datos negativos. Las contrataciones de discapacitados fueron setenta y nueve menos en el mes de junio de 2012 con respecto al año anterior, una caída del 10,66%, según datos del Observatorio estatal de la Discapacidad.
Los discapacitados también engrosan las listas de desempleados. Hay que tener en cuenta que Extremadura es la segunda región en España con un porcentaje más elevado de paro, un 33, 38% según la Encuesta de Población Activa.
Dentro de este porcentaje se encuentra Julia Barahona. Ella tiene una discapacidad del 33% después de que por una quemadura accidental perdiera las primeras falanges de su mano derecha. «Estoy buscando trabajo de lo que sea», dice.
Esta administrativa se quedó sin empleo hace 2 años. Desde entonces solo ha conseguido algún trabajo temporal. «La crisis nos pasa factura a todos», dice. Previamente trabajó en muchas compañías. «Estuve en una productora, en una empresa de riesgos laborales, tiendas de ropa, Telebadajoz...», enumera. Ahora es una de las candidatas para trabajar en Rodanco. Una posibilidad en la que tiene muchas esperanzas ya que tiene dos hijos y su marido tampoco encuentra un trabajo estable.