Llama la atención que la agonía que padece nuestro deporte sea coetánea a la mayor representación regional en unos Juegos. En el mismo verano impregnado de finiquitos a proyectos colectivos resulta que cinco extremeños ponen rumbo a Londres 2012. José Manuel Calderón, el buque insignia de la expedición, no estará solo. Le acompañarán la judoca Conchi Bellorín, el lanzador de martillo Javier Cienfuegos y los atletas de 5.000 y 20 kilómetros marcha Javier Alves y Álvaro Martín Uriol.
Únicamente en Atlanta 96 igualamos quinteto de convocados en la competición por excelencia. A la ciudad de la Coca-Cola mandamos a la histórica -por ser la primera en atletismo- Marisa Martínez, compartiendo expedición con Juancho Pérez (balonmano), Juan Carlos Holgado (tiro con arco), Nuria Cabanillas (gimnasia) y el cacereño que compitió con licencia madrileña Francisco Borrega (100 metros). Aunque no sudara la camiseta, el técnico de balonmano pacense y ahora presidente federativo Juan de Dios Román se colgó una presea. Doce años después de Atlanta, en Pekín 2008, bajamos a cuatro olímpicos. En Londres solo Calderón parte con opciones de medalla. Nadie duda de que será oro o plata, en función del daño que podamos causar al Dream Team. Para los demás, el hecho de competir y vivirlo desde dentro será un éxito, aunque sea ataviados con una vestimenta más que llamativa.
Calderón y la venganza
José Manuel Calderón tiene una espina clavada desde hace cuatro años, en Pekín 2008. Causó baja en el peor momento posible, a las puertas del que sería, para muchos, el mejor partido de la historia de nuestro baloncesto. Se perdería la final de Beijing ante la USA de Kobe, Wade, LeBron, Howard..., en la que obtuvimos una plata que supo a poco después del despliegue de nuestra mejor generación de baloncestistas. El base de los Raptors regresa a la cita olímpica con ganas de reválida. Está sano, aunque algo inquieto mentalmente hasta que se decida su futuro en la franquicia canadiense, que ha contratado a un buen 'playmaker' como Lowry, ex de Houston, y acaba de añadir a Lucas como reserva.
El base de Villanueva tendrá mucha responsabilidad, pues la grave lesión de Ricky Rubio le sitúa como referente en el timón. Sada y Sergio son más especialistas, cada uno en su perfil: la seriedad defensiva y física del culé y la desfachatez bien entendida del madridista. Todos hablan de la final ante los norteamericanos, pero Calde prefiere ser cauto: «Ojalá podamos traernos una medalla, pero hay que tener en cuenta que en los Juegos Olímpicos solo hay 12 equipos, que quitando dos que pueden estar un pelín más bajos, los demás te pueden ganar cualquier día», avisó en Cáceres durante su campus. Los de Scariolo se estrenan el 29 de julio ante China. El grupo lo conforman también Australia, Gran Bretaña, Rusia y Brasil. Y ojo con el calendario, que este año elimina la segunda fase y se accede directamente a los cruces.
'Thor' Cienfuegos
Javier Cienfuegos es el Thor extremeño por su destreza y poder con el martillo. El 31 de julio pone rumbo al sueño británico y el 3 de agosto, en la primera cita del atletismo, se vestirá de corto en busca de la final. El atleta procedente de la cantera de Montijo y 'made in' Antonio Fuentes, está a medio camino entre la seria promesa y la realidad. Aunque le queda mucho recorrido, ya es el mejor lanzador de martillo español. Otra historia es enfrentarse a los mejores del mundo. «Meterme en la final sería como una medalla, porque es muy difícil». Es consciente de que su Olimpiada es contra sí mismo. «En realidad compites contra tu propia marca. Sabemos hasta dónde podemos llegar e intentamos superarnos. La posición es lo de menos». El montijano sigue en franca progresión porque lo de ser la mejor marca española absoluta (76,21) y mundial junior se le antoja poco, aunque sabe que los grandes de la especialidad le sacan distancia.
Para Cienfuegos, ser parte activa de unos Juegos es una experiencia inolvidable por el crédito que aporta vivirlo desde dentro. Ser televisado en vez de televidente. Durante la confección de este reportaje salta la polémica sobre la vestimenta, pero él prefiere aparcar este asunto. «Es una tontería. Lo importante es que estamos representando a nuestro país. No hay que fijarse en esas cosas. Hay mucha gente que critica, pero también porque hay mucha envidia», comenta entre bromas.
Conchi Bellorín, rabiosa
Conchi Bellorín prefiere verle el reverso positivo a la 'maldita' prenda. «Lo he tocado y al menos la calidad es muy buena. No me quiero meter en ese lío. Lo importante es lo que representamos con esta equipación», aunque reconoce que su cara en una foto que colgó en twitter con el modelo 'prèt à porter' de ceremonia refleja su opinión. Para Conchi, más que una curiosidad los cinco extremeños en unos Juegos en estos momentos delicados son «el premio a la dedicación de los atletas y al esfuerzo de pensar a largo plazo de esta tierra».
A sus 31 años, la judoca pacense es una gladiadora en busca de la gran actuación en el coliseo romano. Aunque desde abril no colabora con el Centro Nacional de Tecnificación Deportiva de Cáceres, se siente muy dolida por la no renovación del equipo técnico para el año que viene por falta de presupuesto. «Es una pena por el gran trabajo que se está haciendo y los éxitos que sumábamos. Era muy importante para seguir creciendo, pero no se han preocupado de eso», sostiene. Bellorín utilizará esa rabia como arma arrojadiza cuando tenga al adversario delante, como la japonesa Matsumoto o la lusa Monteiro, a las que considera las más incómodas. Y todo en el mismo día, el 30 de julio, aunque permanecerá en Londres hasta el 4 de agosto, por lo que tendrá tiempo de disfrutar de esta experiencia.
Javier Alves, condicionado
A diferencia de los otros dos atletas extremeños, Javier Alves sí es un veterano de esos afanados en paladear más el presente que adivinar el futuro. Al de Valencia de Alcántara le pusieron la condición de una buena marca este sábado en Ninove (Bélgica) para corroborar su presencia. Tuvo que retirarse para evitar una lesión mayor. Esta semana solo ha podido hacer entrenos suaves porque sufrió un pinchazo que le asustó pues pensó que se trataba de una rotura muscular. «Estar en unos Juegos es muy difícil, ya que se piden unas marcas muy exigentes y en la mayoría de las pruebas solo están 40 ó 50 atletas que son los mejores del mundo. Mi objetivo sería clasificarme para la final. Pasan 15 atletas. Eso ya sería un logro y una vez en la final disfrutar y hacerlo lo mejor posible», narra. Deberá vigilar a Mo Farah, campeón del mundo de 5.000, pero también respeta a los keniatas y etíopes, todos de gran nivel, dice. El avión lo coge el 5 de agosto y tres días después buscará la final.
Álvaro, el 'rookie' de Llerena
De la noche a la mañana, Álvaro Martín Uriol ha saltado a la primera página del atletismo nacional. En marzo, este llerenense de apenas 18 años sorprendió a todos en Lugano con el récord de España junior en su debut en 20 km marcha. Un año antes, en Olhao ( Portugal), fue sexto en la Copa de Europa Junior de 10 km marcha igualando la mejor marca nacional juvenil, por lo que es una seria apuesta de futuro. Pese a ser un auténtico 'rookie' en competiciones de alto nivel, afirma no sentirse nada nervioso. «Nervios..., ninguno. Yo no me juego nada allí. No tengo nada que demostrar. Más que nervioso estoy con muchas ganas. Coincido con Cienfuegos en que en los Juegos tenemos que batirnos a nosotros mismos, sin mirar a los rivales». De todas formas, ya le ha echado el ojo al italiano Alex Schwazer, al francés Diniz, y a los rocosos equipos chino y ruso.
Sabe que le queda una larga trayectoria, pero desea disfrutar de su momento por lo que pueda pasar. «Tengo que aprovechar este momento e ir a estos Juegos como si fueran los últimos. Cualquier día puedo lesionarme o romperme y no volver a ser el de antes». Martín Uriol estaba esta semana concentrado en Navacerrada. Antes pudo relajarse unos días en su tierra y el 31 de julio se sube a un avión que le conduce sin escalas al paraíso. El día 4 de agosto, en la segunda jornada de atletismo, le toca competir, incluso aunque la equipación no sea «muy bonita». «Es demasiado llamativa negativamente y he oído a alguno decir que no se la piensa poner. ¡Estamos locos o qué! Yo por estar en Londres me pondría cosas peores».
No serán los únicos extremeños de los Juegos Olímpicos, pues no podemos olvidar a los paralímicos Floriano, Pámpano, Yinghua y Zabala, quienes seguro traerán algún metal a nuestra tierra.