El director de cine y guionista Mario Camus (Santander, 1935) aseguró ayer, en declaraciones a Efe, que el cine español está «muerto y enterrado», ya que «poco a poco se lo han ido cargando».
Antes de participar en la localidad vallisoletana de Urueña en la clausura del ciclo de conferencias 'Cine y literatura en la sociedad hipermoderna', organizado por la Universidad Europea Miguel de Cervantes, Camus se refirió con estas palabras a las repercusiones que tendrá la subida del IVA en el consumo y la producción de películas.
En su opinión, el cine español ha desaparecido tras un proceso que tiene su origen hace tres o cuatro años, ya que a «ningún político nunca le ha interesado el cine», un tipo de creación artística que «en algún tiempo fue vista con malos ojos porque había problemas con las películas y los cineastas».
Un problema político que no cree que exista ahora, sino que ha considerado que la principal zancadilla que se le pone al cine español es la invasión del cine norteamericano, que «también va mal» y, por ello, «aprietan las clavijas a los países que más o menos tienen como súbditos».
Camus considera que este fenómeno es el «invasor más terrible» y vinculó esta circunstancia con que el cine español esté «muerto y enterrado», sin que pueda llegar a «resucitar».
«Para hacerlo habría que vender el idioma más caro, pero hay que vender chorizo de Salamanca en Estados Unidos y eso no lo puedes hacer si pones aranceles a sus películas. Es la única manera de salvarlo pero no hay ningún político que lo intente y, además, no van al cine. No saben nada», añadió.
El cineasta compartió coloquio con el periodista Fernando Lara y el escritor Gustavo Martín Garzo, quien se congratuló de que el precio de la literatura se haya salvado de la subida del IVA y mantenga un reducido cuatro por ciento, aunque lamentó que sí se haya producido en otros ámbitos de la cultura, como el cine , «ya bastante debilitados, en las últimas».
De hecho, manifestó que «todo lo que sea gravar con impuestos el disfrute de bienes que deberían de ser comunes, que se deberían celebrar como uno de los logros grandes de la sociedad» le parece «una mala noticia» entre tantas que asaltan a la sociedad en estos «tiempos ciertamente sombríos».
Asimismo, Gustavo Martín Garzo apuntó que cada vez «es más difícil vivir de la literatura» en España, sobre todo porque, según ha detallado, «el libro no tiene una presencia en la sociedad en la que vivimos» y la crisis en el ámbito literario «no es del creador sino de los lectores», porque «no los hay».
Por otro lado, ambos coincidieron al destacar que lo que hace falta para realizar una buena adaptación cinematográfica de una obra literaria es que el director la interiorice.
Mario Camus, que realizó numerosas adaptaciones cinematográficas de obras literarias como 'La colmena', 'Los santos inocentes' o 'La casa de Bernarda Alba', dijo que tanto libro como película emplean «narrativas diferentes» y una «no tiene porque superar a la otra».
Desveló que lo realmente importante es la manera en la que el director de cine o adaptador «se planta delante de la obra literaria», algo que, desde su punto de vista, siempre debe hacerse «con humildad y no con prepotencia», es decir, «respetar al autor haciéndolo tuyo».
Una asimilación de la obra literaria que Gustavo Martín Garzo comparó con la «labor creadora que realiza el lector», pues, según expresó, «cada uno creamos nuestro propio libro».
«Lo mejor es que sea una adaptación lo más personal posible. No que sea una mera ilustración del libro. Es muy importante que el director se tome todas las libertades posibles. Tienes que amar y tener pasión por el libro», concluyó.