Tomate concentrado, fruta y vino, pero también productos de fundición, hierro y acero, o máquinas y aparatos mecánicos. La venta al extranjero de productos extremeños está viviendo este año un momento especialmente bueno, alentado por la bajada del euro frente al dólar y sobre todo por la relación calidad/precio de las producciones. En marzo pasado la economía extremeña superaba la barrera de los 1.500 millones de euros en exportaciones interanuales.
En las últimas semanas una comisión de diputados de la Asamblea de Extremadura ha estudiado la necesidad de internacionalizar la actividad de las empresas, y concluido que aunque todavía en números modestos respecto a otras comunidades, son merecedoras de todo tipo de apoyo.
No hay otra, a la fuerza ahorcan. El mercado extremeño es muy pequeño, y por añadidura su entorno español vive una profundísima depresión de la que nadie sabe cuándo saldrá, así que las empresas además de seguir cultivando caladeros tradicionales como Portugal, Francia, Alemania o Italia, están echando las redes con cierto éxito en nuevos mercados como Turquía, Rusia, Brasil, Emiratos Árabes o la gigantesca China.
El último boletín de comercio exterior del Instituto de Estadística de Extremadura señalaba que en el acumulado enero-abril de este año las ventas al exterior habían sumado 475,52 millones de euros con un aumento del 16,72% respecto al mismo cuatrimestre del año anterior, unos números que ponían pálido al total nacional ya que la exportaciones españolas mientras tanto únicamente habían crecido un 2,2%.
La Comunidad además mejora su balanza comercial ya que a la vez que incrementa su colocación de productos en el exterior, disminuye la factura de las importaciones; en el mismo período enero-abril ascendieron a 296,46 millones de euros y habían disminuido un 11,83%; en el total nacional el retroceso fue del 1,3%.
Los productos agroalimentarios son la estrella y suponen más de la mitad de las ventas; conservas (tomate industrializado principalmente), zumos, fruta fresca, bebidas, legumbres y hortalizas, y otros preparados alimenticios salen de los puertos de Algeciras, Valencia, Lisboa o Sines rumbo a una docena de mercados, mientras que los trailer atraviesan las carreteras de Europa para llegar al centro del continente donde se da la mayor masa de población.
Europa, a la baja
Domingo Fernández, presidente de la cooperativa de segundo grado Acopaex, confirma este buen momento. En España, lamenta, la escasez de la demanda ha forzado una bajada de precios brutal con lo cual resulta un mercado cada vez menos interesante, así la solución está en otros países europeos donde el ajuste no es tan exagerado.
Por otro lado la bajada del euro frente al dólar abre la puerta extracomunitaria a los productos extremeños que han ganado en competitividad en mercados no euro como son los de Rusia y Este en general, y en los asiáticos y americanos. «Pero aún nos falta -admite- ir a más en cárnicas con nuestro ibérico, en forma de loncheados ya que la pata en muchos países no la admiten». El sector agroalimentario contaba ya con una comercializadora exterior, Deguste (aceite, vino) y el año pasado creó otra especializada para la fruta, Vitaolé.
En el 2011, 1.500 contenedores salieron de Lisboa y Sines cargados de fruta para Brasil. De puertos españoles partieron otros destino a Rusia, Sudáfrica, Emiratos Árabes y Asia. El mercado comunitario europeo no da para más, explica Miguel Gómez, gerente de la Asociación de Fruticultores de Extremadura (Afruex).
«Hay una sobreproducción, un gran ajuste de precios, y un consumo muy estacionalizado que depende mucho de las temperaturas». Si en el centro y norte de Europa hace fresco en verano, el consumo se derrumba. Para colmo un trailer tarda tres días desde Extremadura a Alemania mientras desde Italia se planta en doce horas. Por eso «nos estamos haciendo especialistas en transporte marítimo» a otras partes del mundo.