Cualquiera que pasee por la remodelada Ribera del Marco reparará en una especie de artefacto de curiosa estructura. Se trata de un laboratorio fabricado con tres contenedores de barco y unido por unos toldos de lona. Reutilizando estos elementos, se crearon sin muchas dificultades y sin necesidad de construir, tres estancias de trabajo con una especie de patio central para reuniones. Salta a la vista dentro de este entorno de huertas y tranquilidad muy próximo a la barriada de San Francisco.
Esta estructura forma parte de las iniciativas que se pusieron en marcha el año pasado dentro de Hortolab, un programa cuya finalidad era el desarrollo de las huertas de la Ribera del Marco a través de la innovación.
Tal y como se anunció en febrero de 2011, esta iniciativa consistía en la creación de un laboratorio hortícola que pretendía ser un Centro de Innovación Aplicada para la experimentación y mejora de las técnicas de agricultura ecológica y biodinámica.
Cuesta encontrar hoy a alguien que explique con exactitud en qué consistía este proyecto y en qué ha quedado, a pesar de que en él han trabajado un buen número de personas, pero es un hecho que ha dejado de funcionar tal y como fue concebido.
Desde el Ayuntamiento prácticamente no se sabe qué fue de esta dotación. Solo un cartel en la entrada de este recinto informa que el mecanismo financiero del Espacio Económico Europeo, mediante ayudas de Islandia, Liechtenstein y Noruega, aportó 18.000 euros.
Fin del proyecto
«La duración y la financiación del proyecto Hortolab contaba con un contrato con una fecha cerrada. Se firmó para ejecutarlo entre mayo y septiembre de 2011, y la presentación del estudio del agua sobre la Ribera del Marco, que estaba incluido dentro del trabajo, se presentó el pasado 13 de febrero; se puede decir que fue la última actuación del proyecto. Nuestro contrato tenía un presupuesto de 40.167,56 euros», explica Alfonso Abalos, de la empresa ambiental Red Calea, la adjudicataria de Hortolab.
En efecto, en febrero se cerró definitivamente este programa. Ese mes se presentó un estudio que sirvió de chequeo general a la Ribera del Marco, al estado de las aguas de este arroyo y de los productos que se cultivan en las huertas de esta zona.
Actualmente este laboratorio es utilizado por los participantes en la Escuela Taller de la Ribera del Marco I y II de la Universidad Popular. Han creado jardines verticales con palés que han colocado en las paredes de estos contenedores. También sirve como almacén o como lugar en el que preparar el material de trabajo. Iniciativas que en realidad poco tienen que ver con lo ambicioso del proyecto original.
El programa HortoLab, tal y como se informa en su web, llevó a cabo un programa de investigación sobre las variedades hortícolas autóctonas o cultivadas tradicionalmente en las huertas de la ciudad de Cáceres y en las poblaciones de su entorno de influencia agrícola.
El apoyo al emprendimiento y el empleo vinculado a las prácticas de agricultura urbana en Cáceres y la profundización en nuevos usos de los espacios hortelanos han sido algunos de los objetivos de esta propuesta, que llevó a cabo al menos una docena de actividades como mercado de productos ecológicos, aulas divulgativas, un encuentro internacional de semillas o cursos de cocina .
También se proponían incorporar elementos tecnológicos a estos entornos hortelanos a través de la utilización de dispositivos y sistemas de bajo coste y de mínimo impacto ambiental, pero ha quedado en realidad en una experiencia efímera, con principio y fin.
A Hortolab se añadieron los contenedores que durante meses se pudieron ver en el parque del Rodeo y que iban a ser la sede del laboratorio, ahora convertido en mero almacén. Se adquirieron para unas jornadas de creatividad, CCLabs (una especie de laboratorios de ideas para el proyecto Cáceres 2016 que se celebraron a final del año 2009). Tras varios meses sin uso, fueron trasladados a la Ribera del Marco para servir de semillero y desarrollar el conjunto de ideas innovadoras vinculadas a los huertos.
Alfonso Abalos asegura que hay un nuevo proyecto que se desarrollará en estos contenedores. Se trata del programa denominado 'Ecos del Tajo', que tratará de que se pueda incrementar el banco de semillas ya existente en las instalaciones del contenedor, y dar vida a las semillas ya conservadas. En definitiva, intentar dar continuidad a la inversión antes realizada, aunque no se saben más detalles.