Plasencia no remonta. En el padrón de 2011 registró una pérdida de población de 55 vecinos. Es pequeña, pero puede marcar el inicio de una tendencia. O ser meramente conyuntural. De los 41.447 habitantes de 2010, pasó a 41.392 de 2011. Las cifras de este año y de los próximos confirmarán una u otra posibilidades.
A favor de un tímido crecimiento juega la previsión del IEEX, en su estudio 'Proyecciones de Población para Extremadura, 2011-2021', que asigna a la comarca del Valle y Plasencia un crecimiento poblacional del 0,25% en la década. (La media regional será del 0,29% según el estudio). Un alivio frente a otros territorios cercanas como Trassierra-Tierra de Granadilla, El Ambroz o las Hurdes, a las que se augura una pérdida demográfica del 8,5% actual.
Ritmo lento
Lo que sí es cierto es que la población de la ciudad crece a un ritmo lento. Menos del deseado. Con la mira puesta en el aún lejano horizonte de los 50. 000 en que pasaría de 21 a 25 ediles y aumentaría su financiación de tributos del Estado, que subvencionaría algunos servicios públicos como el transporte urbano.
Pero éste es un panorama para el que hay que esperar unos años. Menos, según prevé el nuevo PGM. Más, según marca la evolución demográfica y las perspectivas que presenta la realidad.
En la última década, (2001-2011) el vecindario de Plasencia aumentó en 2.816 personas. La ciudad entró en el siglo XXI, año 2000, con 37.018 vecinos. Curiosamente, eran 280 menos que tenía cuatro años antes, en 1996.
Quizá por ello, al año siguiente, en 2001, la ciudad experimentó un inusual crecimiento hasta llegar a los 38.576. Son datos, como todos los utilizados en esta información, oficiales del INE y del IEEX.
Alcanzar 39.000 le costó más tiempo. No fue hasta el año 2005 cuando el padrón registró 39.596 personas. Los 40.105 llegaron en el año 2008. Los 41.000 se superaron en 2010 y ahí sigue. A la espera de los 42.000.
A este rimo la ciudad tiene difícil cumplir la previsión de crecimiento que hace el nuevo PGM En 2030 calcula que Plasencia sea una ciudad de 62.000 vecinos.
Para llegar a esta cifra, la urbe deberá crecer cada año de media de unos 1.000 nuevos. Un tirón que parece demasiado ambicioso, vista la trayectoria real, confirmada por las estadísticas del pasado.
Crecimiento exprés
Porque alcanzar ese objetivo supone multiplicar por más de dos la tasa de crecimiento de la última década. La del 'ladrillazo' urbanístico, que arroja un incremento medio de 442 vecinos por año.
La previsión del PGM tiene relevancia más allá del puro valor estadístico estimatorio, porque sirve también para justificar la potencial demanda de unas 10.000 nuevas viviendas en los próximos 20 años y para calcular los ingresos y recaudaciones municipales que servirán para hacer viables y poder costear parte de las infraestructuras previstas correspondientes al Ayuntamiento. De no cumplirse, una pata de la mesa de los recursos previsibles quedaría coja.
El PGM clasifica suelo para un conjunto de 18.254 viviendas, 4.362 en suelo urbano y 13.892 en nuevos sectores de suelo urbanizable. El PGOU que expira deja suelo para 7.000 viviendas que no se han desarrollado.
Al igual que algunas de las más costosas infraestructuras que siguen dibujadas en esa otra realidad virtual del planeamiento. La previsión de crecimiento urbano tampoco se ha cumplido en el caso del Plan de Urbanismo del 95, pese a lo mejor del boom de la construcción.
En ese año la ciudad contaba con 37.703 habitantes. Había cerrado 1993 con prácticamente 37.000 vecinos, un millar más que los correspondientes a 1991.
Una década atrás, en 1981 la ciudad daba cobijo a 32.718 vecinos y en 1970, a 27.174. La década de los 70 marcó el salto de Plasencia de pequeña a mediana población, al pasar de los 27.174 de 1970 a los 32.178 de 1981. La construcción del hospital y la realización de otras obras de infraestructuras y creación de servicios provocaron favorable flujo migratorio.