Hace pocos meses que se creó, pero ya cuenta con el respaldo de unos 300 socios. La Asociación de Amigos de la Isla, que más bien se concibe como un grupo de personas amantes de esta zona verde, tiene ya una serie de reivindicaciones y peticiones que dirigirán a los gobernantes de esta ciudad para insistirles en que tienen que cuidar mejor este área y que de ella se puede sacar mucho más partido. Porque además de un gran parque, la Isla es uno de los lugares de ocio más visitado, con cientos de personas al día.
Una de las cosas que reivindican es que los que estén en esta zona con sus perros los mantengan atados y que no los suelten, como tampoco lo hacen por las calles de la ciudad. «Cuando vas por Mérida te das cuenta de que la mayoría de la gente lleva el perro atado. Y cuando llegan a la Isla los sueltan, como si esto fuera la cloaca», denuncia José Luis García Mora, secretario de la asociación.
Apoya esta idea Julián Malpartida, uno de los vocales del grupo. Señala que los perros, sobre todo los peligrosos, tienen que ir siempre atados y con bozal, y mucho más en un lugar público, donde hay niños jugando.
Otra de las cosas que reivindican estos Amigos de la Isla es que este gran parque no se quede sólo en un lugar destinado a pasear, que se amplíen sus posibilidades instalando espacios en los que las familias puedan comer y áreas de merenderos donde poder sentarse a descansar a la sombra. Rosa María Rivero, una de las vocales de la asociación, afirma que los pocos bancos que existen están situados al sol, por lo que en verano no se pueden utilizar en las horas centrales del día.
También se quejan de la dejadez de la zona en cuanto al cuidado de la vegetación y piden al responsable de Parques y Jardines que se pode la vegetación que sobra. «La mayoría de las entradas al parque, los alrededores de las escaleras y las rampas y cerca del Albergue de Peregrinos está impresentable y el paseo donde está situada la entrada a las barcas está también en muy mal estado. Comprendemos que ahora hay recortes en Fomento y que hay menos dinero y menos medios materiales, pero esa es una fea estampa que ofrecemos al turista que nos visita».
No ha cambiado nada
Esto es lo que opina Rivero, quien añade también que, en los nueve años que lleva existiendo la Isla, no ha sido remodelada ni una sola vez. «Se hizo cuando se hizo y ya está. Se ha mantenido dentro de las posibilidades que se ha podido, pero no se ha hecho nada más».
Francisco Márquez, otro de los socios, dice que en otras ciudades de España, como Valencia y Barcelona, incluso dentro de los parques se dispone de carriles bici para que los paseantes no corran el riesgo de ser atropellados por ciclistas. Esto lo echan mucho de menos en la Isla, ya que aquí los que montan en bicicleta lo hacen por el mismo lugar que la gente que sale a hacer deporte o a pasear.
También echan de menos la existencia de servicios públicos, una demanda que llevan haciendo desde hace bastante tiempo. Rivero dice que ha habido ocasiones en las que han instalado un par de urinarios, pero que al poco tiempo se los han vuelto a llevar.
Rivero también explica que fue ella misma quién pidió que el Ayuntamiento o la Confederación del Guadiana instalara varios carteles explicativos sobre las especies de animales, plantas e, incluso, un mapa de la zona. Y se instalaron. Pero al cabo de las dos semanas fueron objeto de ataques vandálicos y los tiraron al río. De allí se recuperaron y se volvieron a colocar, pero tampoco duraron mucho tiempo más. Al final, los paneles están vacíos y llenos de grafittis.
«El año pasado me dijeron desde el Ayuntamiento que se gastaron unos 8.000 euros en el cambio de farolas rotas y papeleras arrancadas. ¿No sería más fácil y efectivo dar ese dinero como sueldo a una persona que vigilara la zona, en vez de destinarlo a arreglar los actos vandálicos?», se pregunta Rivero. Esta, como las demás asociaciones, tiene una junta directiva, en su caso compuesta por vecinos asiduos a pasear y a disfrutar de la Isla. Su presidente es Francisco Márquez, su vicepresidente Amador López, el secretario es José Luis García Mora, su tesorero es José Manuel Torrado y los vocales Julián Malpartida y Rosa María Rivero.
A día de hoy, la agrupación cuenta con unos 300 afiliados, aunque realmente no han comenzado todavía a pagar cuotas porque quieren que sean una entidad sin ánimo de lucro.