Los colegios de la ciudad trabajan contrarreloj para que todas las familias beneficiarias de las ayudas para la adquisición de libros de texto tengan su lote a comienzo del próximo curso.
Esas prisas han sido provocadas por el retraso en la convocatoria. Otros años se había hecho a comienzos de junio, pero esta vez la Junta de Extremadura no sacó la convocatoria hasta el pasado 29 de junio, una jornada festiva que coincidió con la Feria de San Juan.
Esta circunstancia preocupa en los colegios, pues temen que a las familias se les pueda pasar el plazo. El temor es generalizado, pero se agrava en barriadas como la de Santa Engracia, donde la práctica totalidad de los alumnos recurren a esa ayuda.
La directora del colegio Nuestra Señora de Fátima, Quintilia Méndez, explica que han decidido colocar carteles en los lugares más concurridos del barrio para informar a los padres. «Incluso los servicios sociales están llamando a algunas familias para que no se les pase el plazo, porque en estos lugares hay mucha necesidad económica».
Esta directora afirma que en los cursos de Infantil de 3, 4 y 5 años hay niños que no llevan libros porque se carece de esta ayuda. «A veces hay niños que se pasan el curso sin libros porque las familias no los pueden comprar. Sería una pena que por falta de información ocurra también con los chicos de Primaria».
El miedo a que el plazo de solicitud no llegue a todas las familias es compartido por el director del colegio Enrique Segura Covarsí, Santiago Fernández Pérez, cuyo centro lleva más de una década aportando libros gratuitos a familias con bajos ingresos.
Mucho antes de que la Junta comenzara a conceder estas ayudas, este colegio ubicado en Huerta Rosales comenzó a pedir la colaboración de las familias para que donaran al colegio los libros que ya no necesitaban. «Siempre hemos tenido una respuesta muy positiva y en la actualidad siguen colaborando muchos padres que no tienen beca. Eso nos permite prestar los libros a todas las familias que lo solicitan».
Para los beneficiarios de la ayuda de la Junta es obligada la devolución de los libros, pero no ocurre así con quienes compran los textos con su dinero. «Esas familias no tienen obligación, pero colaboran encantadas»
Santiago Fernández conoce de primera mano las necesidades que padecen algunas de las familias que llevan a sus hijos a este colegio y desde hace varios cursos también impulsa una campaña de recogida de uniformes que, una vez lavados y revisados por el personal del centro, son entregados a los niños con menos recursos.
En el Enrique Segura Covarsí calculan que este curso pedirán la ayuda alrededor de 180 alumnos sobre un total de 375. La obligación del centro será entregarles cuatro libros valorados en 120 euros haciendo uso de los fondos que envíe la Junta, pero en este centro se prevé que todos los beneficiarios puedan recibir el lote completo para el curso. La razón está en que el propio colegio encuaderna los libros que se deterioran y también dispone de los textos que donan voluntariamente muchas familias no becadas. «Muchas veces no hay hermanos, ni vecinos, ni sobrinos que puedan aprovechar esos libros y es una pena dejarlos olvidados en un cajón», concluye Santiago Fernández.