Numerosas personas participaron en las fiestas 'De la Luna al Fuego', que recrea a la ciudad de Zafra en el Siglo de Oro. Las fiestas se desarrollaron del 16 al 24 de Junio con una asistencia de público que procedía de diferentes puntos de Extremadura y de otras comunidades españolas.
Las actividades se iniciaron con el auto inaugural a cargo del pregonero Enrique Serviá para continuar con teatro, música, la Mojá de Varas, jornadas gastronómicas, rutas turísticas, exposiciones, el ajedrez viviente, el Mercado del Siglo de Oro y las Jornadas de Historia y del Estado de Feria, actividades deportivas, entre otras que contaron con una gran participación.
La alcaldesa de Zafra, Gloria Pons Fornelino realizó un balance «muy positivo», manifestando que hubo una gran afluencia de público en esta fiesta y ha sido muy participativa con casi todos los sectores de la ciudad y mucha gente implicada en la misma y trabajando por el futuro de Zafra.
«Este año, continuó la alcaldesa zafrense, se ha hecho mucho más con mucho menos porque se ha reducido el presupuesto en un 50 por ciento con respecto al año anterior y se han implicado servicios municipales, artistas locales, grupos de teatro, etcétera».
Unos ochenta artesanos y mercaderes, principalmente extremeños, pero también procedentes de otros puntos de España, participaron en el Mercado del Siglo de Oro, que se desarrolló este pasado fin de semana. Este año se ha querido dar un carácter eminentemente artesanal para no convertir este zoco de la época en un mercadillo. Además, se ha pretendido que fuera más dinámico e interactivo, con muchas actividades durante las jornadas con las que se ha hecho participes a los ciudadanos, según Carlos Soto, organizador del Mercado del Siglo de Oro.
La apertura del mercado se efectuó el viernes animada con pasacalles musicales, malabares y un campamento del Siglo de Oro y se ofrecieron los 'Aires galaico-portugueses y sones de Brasil' de Paloma Suanzes y Víctor Martínez en la plaza del Corazón de María. Un concierto de música étnica, folclórica y popular de Galicia, Portugal y Brasil que gustó mucho al público asistente.
A lo largo de estos días se han podido observar talleres en vivo de alfareros, canteros, herreros, zapateros, entre otros. Además se apreciaron talleres de juguetes de madera, de animación y malabares, de mosaicos y talla de piedra, de fieltro y plastilina o de tarot y esoterismo.
En otros aspecto se observó cuentos, bufones, zancudos y animación en el mercado del Siglo de Oro. Concretamente el sábado el grupo Ex teatro representó 'La Leyenda del Dragón', de Patricia Barrena y recorrieron las plazas porticadas con sus representaciones.
Y el programa del Mercado del Siglo de Oro se cerró con Teatro del Delirio en la Plaza Grande con 'Innombrable Delirium, del más allá de allí'; y con los malabares de fuego, conjuros y noche de brujas que organizaron Circo Trópico.
Este año, por primera vez, se ha editado un programa especial por parte de la Universidad Popular de Zafra con todas las iniciativas del Mercado del Siglo de Oro, de forma que los ciudadanos pudieron acercarse a los talleres y participar en los que más les interesaba.
Otra de las actividades destacadas del fin de semana fue la Noche de San Juan. Se repartieron el pasado sábado 1.500 varas a las 23.00 horas y 'la mojá' y fuegos de artificio fueron a las doce en punto de la noche en el Pilar del Duque, congregando a más de 2.000 personas. El solsticio de verano tuvo una gran bienvenida con la actuación musical de Carmen La Parreña y su gente.
La alcaldesa de Zafra destacó la importancia de esta tradición de la 'mojá de varas' en la que han participado más de 2.000 personas entre gitanos y payos y resaltó el papel de los gitanos en la Feria de Zafra y enumeró el programa de actividades que se habían desarrollado en esta edición.
Antonio Vázquez, presidente de la asociación gitana de Zafra dijo que las organizaciones gitanas y las instituciones están muy satisfechas de que esta costumbre gitana haya sido aceptada por todos. Añadió que «antiguamente la Noche de San Juan era para buscar los buenos augurios, pero ahora se ha convertido en un acto festivo que sirve para recuperar la tradición y recordar el papel ancestral de los gitanos en el desarrollo de la ciudad».