Cuenta la leyenda que cada 23 de junio las mozas oliventinas iban en peregrinación hasta la Quinta de San Juan para ver al santo y llevarle ofrenda de su deseo de compromiso. A su alrededor se creó la costumbre de realizar muñecos para ambientar el festejo.
De herencia portuguesa y desde entonces, Olivenza celebra una fiesta popular en la que se exponen por las calles muñecas de trapo a tamaño natural.
Este año, las calles de la villa y sus pedanías han conseguido ahuyentar a los malos espíritus con la fiesta de 'Las muñecas de San Juan'. La noche del 22 de junio la localidad fue ocupada por los peleles, muñecas realizadas con madera, cartón, trapo u otros materiales, a tamaño natural y vestidas según la ocasión, ya que recrean escenas o tradiciones populares para el pueblo o parodias de personajes famosos.
Desde tempranas horas de la tarde, asociaciones de mujeres, juveniles o cofradías preparaban con entusiasmo y gran creatividad a sus monigotes. Un total de 14 grupos en los que no faltó parodia a la situación de crisis, la caza de elefantes por el Rey de España, el ascenso del Olivenza, un tarot vidente o romerías.
Junto a ellos, se colocaron barras de bar para el suministro de bebida y comida, así como música para amenizar la cita y atraer a los curiosos a la fiesta, que finalizó a altas horas de la madrugada.
La niña bonita de esta edición ha sido 'La Filarmónica'. Los 160 años de la Banda de Música fueron homenajeados por la Cofradía de Los Coloraos, ganadora del primer premio del concurso. En la plaza Ignacio Frade había una representación de la banda compuesta por 16 músicos ataviados con la indumentaria de la orquesta y sus correspondientes instrumentos.
Un coste de unos 200 euros y seis meses de trabajo para realizar los muñecos, confeccionados con cartón, corcho o plástico para los instrumentos y trapos, paja y pinturas para los monigotes. La ropa, uniforme de pantalón negro y camisa blanca recogida por las organizadoras, que se muestran orgullosas por el galardón recibido.
El sábado, en la víspera de la festividad, cada agrupación cedió un monigote para prender en la hoguera. Más de mil personas se dieron cita en la Plaza de España para vivir un momento en el que la atmósfera se cargó de un aliento sobrenatural que lo hicieron mágico, pues la quema de las muñecas supone la apertura de una nueva etapa cargada de ilusión y futuro.
La actuación de 'La Encina', fue la encargada de poner la nota de color a la hoguera, en la que ardieron sin consuelo las muñecas de San Juan.