Jóvenes de entre 18 y 25 años, con fracaso escolar y en riesgo de exclusión social o en situación social desfavorecida. Es el perfil que acoge la Escuela de Segunda Oportunidad, programa incluido en el Plan Urban 2007-2013, cuyo objetivo es dotar de una cualificación básica a aquellos jóvenes que, por diferentes motivos, no han podido finalizar la enseñanza obligatoria con éxito. Se imparte en el Centro de las Familias y las Mujeres, en el edificio Clara Campoamor, situado en Bellavista.
A esta escuela han asistido desde abril 30 alumnos, 15 por la mañana y 15 por la tarde. En ella se preparan los exámenes de las pruebas libres para obtener el título de Secundaria, que se componen de tres ámbitos. El de la comunicación, el del ámbito social y el científico-tecnológico. Aprobando las tres partes ya consiguen el graduado.
Eso es lo que persigue Antonio Torrado, de 24 años. Reconoce que dejó de estudiar muy pronto. «Me juntaba con mala gente y por eso dejé los estudios colgados. Fui tonto». Con el tiempo se arrepiente de no tener estudios y sabe que la base cultural se necesita para trabajar en cualquier lado.
Se ha dado cuenta en el momento en el que se ha puesto a buscar un empleo. «En ningún lado te quieren si no tienes, al menos, el graduado. Sin eso, no eres nadie ni nada». Y él no lo tiene. Sólo llegó hasta tercero de la ESO.
Se enteró de la existencia de esta escuela en la oficina del paro. Se decidió a preguntar por la posibilidad que tenía de entrar. Hizo el examen de acceso, fue seleccionado y ahí esta, intentando sacarse el graduado en Secundaria. «Ya que me han dado una oportunidad, habrá que aprovecharla», afirma.
Por su experiencia, anima a otros que se encuentren en su misma situación a que, si les ofrecen esta oportunidad, la acepten. Intentar buscar trabajo es ahora su máxima aspiración en la vida. «Ahora mismo, me daría igual trabajar de lo que fuese, porque está la cosa tan mala que trabajaría de lo que me cayera», asegura Torrado.
Verónica Gómez también tiene 24 años. Se enteró de la existencia de la Escuela de Segunda Oportunidad a través de la asistenta social. La situación en su casa no es buena y está viviendo con su suegra porque con su familia, que está fuera, tiene poca relación.
Ha trabajado como limpiadora, un empleo que ni le gusta, ni le llena, ni le interesa, «porque no ganas nada y no te proporciona una vida mejor». Cree que para buscar trabajo necesita una base de estudios y por eso está ahí, para intentar sacarse el graduado de Secundaria y buscar un futuro mejor. Cuando lo consiga tiene la intención de seguir estudiando y llegar a ser algún día auxiliar de veterinaria o profesora de infantil.
Mari Carmen León, responsable del programa de esta escuela, dice que la experiencia ha sido muy positiva y que, aún siendo el segundo año y teniendo poco tiempo para preparar los exámenes, los resultados han sido bastante buenos. «La respuesta de los alumnos ha sido muy positiva. Teniendo en cuenta que dejaron prematuramente los estudios y que ninguno tiene el graduado de Secundaria, al principio les costaba mucho ponerse a trabajar».
La concejala del Plan Urban, Ana Blanco, que se ha reunido recientemente con los chavales para saber cómo les ha resultado la experiencia, asegura que a pesar de que el curso se ha hecho corto ha sido un éxito comparado con el año pasado, gracias, sobre todo, a la actitud de alumnado. «Entre las cosas que me han pedido es que el año que viene el curso comience antes, cosa que intentaremos hacer». Hasta la fecha tres alumnos han conseguido el graduado, pero aún está la convocatoria de septiembre.
«Ya que me han dado esta oportunidad habrá que aprovecharla»
«Me gustaría estudiar auxiliar de veterinaria o profesora de infantil»
«La respuesta de los alumnos ha sido muy positiva y le han puesto mucho interés»