Dieciséis plantas, 444 escalones, 79 metros de altura y una cima con vistas privilegiadas de Badajoz, es el coloso que tenía entre ceja y ceja el corredor de BMX de Jaraíz de la Vera Darío Castañares. Coronarlo era el reto que se propuso este joven de 17 años. Su única arma, la bicicleta. Y ni mucho menos se arrugó.
Los nervios eran inevitables en forma de adrenalina que a borbotones iba recorriendo su cuerpo ante tal desafío. Rictus serio, inmutable y una dicción completamente pausada y sin titubeos explicando a los presentes cuál era su objetivo. Cualidades de un curtido deportista, pese a su corta edad, con autocontrol, un temple de acero y capaz de abstraerse del handicap de las adversidades, hasta el punto de transformarlas en un aliciente.
Es la carta de presentación de este intrépido jaraiceño que ayer se enfrentó a todo un gigante de acero, el edificio de Caja Badajoz. Los responsables del complejo no pusieron ningún inconveniente en ceder sus instalaciones para este fin y todo fueron facilidades, según palabras del propio Darío.
El crono dedicado a la ascensión carecía de importancia y así lo atestiguaba mientras realizaba ejercicios de estiramientos. A pesar de ello pulverizó sus previsiones. «Espero llegar arriba en unos 12 minutos aproximadamente». Sus ojos reflejaron el impacto al ver el tiempo empleado, 9. 49 minutos, mientras recuperaba el resuello y alzaba su bicicleta como su ansiado trofeo.
«Me he visto más fuerte de lo que esperaba, muy cómodo, casi no he notado el cansancio y estoy muy contento». Pletórico, toca el descenso, pero esta vez en ascensor, menos emocionante pero infinitamente más confortable tras el desgaste físico. Confiesa que los brazos y los cuádriceps son los más sacrificados en este deporte.
No sintió el peso de la presión a pesar de que era una oportunidad de oro para promocionarse y mostrar su destreza al manillar. «Lo más motivante ha sido en la planta diez, porque lo veía muy cerca, no ha habido ningún momento en el que haya visto que me iba para un lado, que me haya caído o que las fuerzas hayan ido bajando».
Con cierta hilaridad comentaba que el peor sector es el de la primera planta, ya que hasta acceder a la siguiente hay tres tramos de escaleras, lo cual lo convertía en un punto crítico, especialmente desde el punto de vista psicológico a la hora de afrontar la travesía por todo un puerto de montaña arquitectónico.
Cómo se gesta el reto
La idea surgió tras conversar con otros compañeros de BMX que ya habían realizado otras exhibiciones parecidas, lo cual le animó a afrontar este curioso reto. Darío únicamente tuvo una toma de contacto previa el pasado viernes para estudiar los puntos delicados, ver sensaciones, practicar los giros... En determinados tramos tuvo que apoyar los pies y utilizar las barandas durante la prueba. Ese era el principal obstáculo que quería superar ayer. Y lo logró con una solvencia inusitada.
Su circuito de prácticas, unos 60 peldaños de una escalinata completamente en línea recta situada a escasos metros de su casa en Jaraíz. Un simulacro que poco tuvo que ver con la puesta de largo en el edificio de Caja Badajoz donde la pendiente de los escalones y su dureza no le traicionaron, a pesar de que llegaba con ciertas reticencias. «Mi miedo era que las plaquetas que había en los peldaños provocaran que el neumático no agarrara y no traccionara bien».
No solo esquivó las vicisitudes del terreno sino que además demostró su capacidad de adaptación, necesaria en BMX a la hora de afrontar los distintos itinerarios que la organización establece a cada corredor en los torneos. «Te delimitan un sendero con una serie de elementos y se trata de llegar al final apoyando solo las ruedas».
Acompañado en todo momento por su amigo Pedro Fernández, que ejercía de ayudante y asistente, y un fotógrafo, antes del calentamiento colaboraba también en la labor logística habilitando la zona en la que comparecería más tarde ante los medios de comunicación.
«¿Próximo reto de este tipo?, tengo que pensarlo y ver qué cosa interesante se puede hacer». Su juventud es todo un baluarte a la hora de forjarse una prolífica carrera con paciencia y mucho sacrificio. La ambición y competitividad le son innatas. El siguiente paso es centrarse en los entrenamientos de cara al campeonato de España que se celebra el 14 y 15 de julio en Pedro Bernardo (Ávila). «No sé como estará el nivel porque aún no he competido con los rivales que participarán, pero intentaré quedar entre los diez primeros». Tras varios días centrado en aprobar los exámenes de Selectividad, la de ayer fue una toma de contacto para ver en qué condiciones llega a esa cita, tras haber dejado aparcada durante unos días la preparación deportiva. De todos modos es optimista. «Quedan tres semanas y hay tiempo para trabajarlo».
Las redes sociales le permiten mantener informados a sus seguidores y cuenta con varios espacios en los que da detalles de sus participaciones en campeonatos y sus objetivos más próximos. Facebook, Twitter y Tuenti, así como su blog (http://dariomc.wordpress.com), son sus preferencias.