Que por primera vez en la legislatura los tres diputados de Izquierda Unida no votaran lo mismo es un «misterio», según las palabras de Víctor Casco, el parlamentario que se descolgó de su Grupo Parlamentario cuando ayer en el tramo final del pleno de la Asamblea tocaba votar el proyecto de ley sobre ingresos.
El Grupo Popular votó a favor (32 escaños), el Grupo Socialista votó en contra (30 escaños), los diputados de IU Alejandro Nogales y Pedro Escobar se abstuvieron y Víctor Casco sencillamente indicó que estaba presente, pero no votó. Qué le llevó a ello «es y será un secreto», decía ayer enigmático el diputado que hace tres meses ya se alineó junto al sector crítico de su coalición, descontento con la oposición que está realizando su grupo parlamentario.
Al no ofrecer él explicaciones, Casco entendía ayer que su no voto diera lugar a interpretaciones de todo tipo. Desde la de Pedro Escobar, que declaró en un primer momento que «un error lo tiene cualquiera» y cuando supo que Casco no valoraría lo ocurrido optó por no hacerlo él tampoco; a la valoración de la edil cacereña de IU Margarita González-Jubete, portavoz de la corriente crítica autodenominada 'La mayoría' y cuya opinión personal es que no votar ha sido algo «muy meditado porque Víctor no suele equivocarse cuando hace las cosas».
En realidad el sentido del voto de Casco ayer no cambiaba nada. Todo apuntaba a que los populares sacarían adelante su manera de aplicar los nuevos impuestos a los extremeños, incorporando algunas enmiendas de los otros grupos. Por eso González-Jubete dijo ayer que se otorgaba una importancia excesiva a esta votación, «cuando lo preocupante es que teníamos un presupuesto que rebajaba el anterior en un 5,3% y el recorte va ya por el 10%».
Sin embargo, sí resultó llamativo que por primera vez un diputado de IU rompiera la disciplina en su grupo. Preguntado sobre si volvería a hacerlo, Casco prefería no especular con esta posibilidad. Pero lo quiera o no, las teorías sobre su gesto se dispararon en el seno de IU, donde la lectura mayoritaria es que Víctor Casco fue consciente y su intención era no votar con el PP, ni con el PSOE, ni con IU porque no está de acuerdo con ninguno de ellos.
Antecedentes en el PP
En cuanto a no respetar la disciplina de voto, el antecedente extremeño más parecido hay que ir a buscarlo a Madrid.
El 21 de septiembre pasado tocaba votar en el Congreso de los Diputados y los populares Alejandro Ramírez del Molino y Carlos Floriano no hicieron lo acordado en su grupo. Se votaba una moción pactada por CiU y PSOE para que el Corredor ferroviario Mediterráneo fuera considerado prioritario. El PP presentó una enmienda al texto de CiU para que se equiparara este corredor con el Eje-16, que defienden otras regiones como Extremadura. Pero los nacionalistas catalanes no la aceptaron y cerraron un acuerdo con el PSOE a favor de la travesía mediterránea.
Pese a que su enmienda no fue tenida en cuenta, el PP se sumó al acuerdo porque no rechaza expresamente esta última vía. Sin embargo, no votaron a favor todos los diputados populares. Floriano habló de un error y Ramírez del Molino explicó que él pulsó el botón del sí, pero su voto quedó plasmado como una abstención.
Aquel día otros diputados aragoneses del PP también rompieron la disciplina de partido, pero al contrario que Casco, Ramírez del Molino y Floriano, ellos sí explicaron por qué, exponiéndose a una sanción tal y como establecen las reglas de los grupos parlamentarios para sus señorías más traviesas o con más personalidad, según se mire.