Sesenta y cuatro recibos, lo que supone en dinero un total de 2.240 euros. Es la deuda que tienen pendiente con la administración regional los inquilinos de la vivienda desahuciada ayer, de nuevo en uno de los corralones de la barriada de San Lázaro.
Sobre las 8.45 de la mañana, funcionarios de la Consejería de Fomento, respaldados por agentes de la Policía Nacional se personaron en el portal 1 del bloque 6 de la calle Plasencia para materializar la orden de desahucio y finalizar la tramitación del expediente que se encontraba abierto. Como destaca la propia administración regional, no se registraron incidentes durante el proceso.
Dicho expediente se inició por ocupación ilegal de la vivienda y las conductas asociales que se producen en ella, según aclaran fuentes de la Consejería de Fomento, que también añade que sus ocupantes ya fueron detenidos en 2008 por un delito de tráfico de drogas y que en la actualidad usaban la vivienda para la venta de sustancias estupefacientes.
Los propios inquilinos de la vivienda negaron ayer a este diario que hayan ocupado la casa de forma ilegal, asegurando que el inmueble es propiedad de la familia, concretamente de un abuelo del padre de familia que vive en el piso desalojado.
La mujer que vivía hasta ahora en la vivienda, y que tuvo que abandonar su puesto de trabajo al enterarse de que estaban sacando los muebles y enseres de su casa, se quejaba amargamente del trato recibido por algunos funcionarios de la Consejería de Fomento. «Nos sentimos engañados, ya que nosotros tenemos solicitada una vivienda desde hace varios años», apuntó.
También pidió a los funcionarios de Fomento presentes en el desalojo que le facilitaran un lugar para dejar todos los muebles hasta que puedan encontrar una nueva casa donde vivir. Le proporcionaron la dirección de una nave donde la familia puede guardar todos sus enseres hasta que encuentren un nuevo lugar al que ir.
Esta familia poseía una gran cantidad de muebles y enseres en la vivienda, algunos de cierta calidad, por lo que se tardó bastante tiempo en desalojarla. Los operarios que se encargaron del traslado de los muebles hasta la nave tuvieron que dar varios viajes para dejarlos todo en su nueva ubicación.