«Pura impotencia». Esto es lo que sienten los vecinos del 'eterno' solar situado en el número 13 de la calle Santo Domingo, esquina con De Gabriel. Hace tan solo dos meses, el pasado 17 de abril, que los bomberos del servicio municipal tuvieron que acudir a la zona para derribar el muro que cerraba el terreno por el riesgo que existía de que se cayera. Desde entonces, el solar ha quedado completamente abierto, permitiendo el acceso de cualquier ciudadano con el consiguiente peligro que esto puede suponer.
Ni tan siquiera una valla separa los ripios, que se empiezan a acumular en el solar, de los numerosos viandantes que circulan por la vía, a tan solo unos metros de una de las calles más comerciales. «Es una vergüenza y más en pleno centro», lamenta Carlos Costa, propietario de una tienda sita frente al solar. Según explica, los vecinos y compradores de la zona están hartos de soportar la situación de insalubridad que genera, ya que hay varios comercios de alimentación. «Es un rincón que para lo único que ha servido siempre es para dar cobijo a yonquis o hacer las veces de basurero. Además, es peligroso que alguien entre ahí».
La misma opinión la comparte Toni García, también propietaria de un comercio de la zona. Explica que son muchos años esperando a que alguien lo arregle y asegura que ya se sienten impotentes porque por más firmas y quejas que se han llevado al Ayuntamiento, «nadie hace nada».
40 años y muchas quejas
Esta esquina se derribó en 1972. Por entonces había una churrería y la taberna El Vasco, según recuerdan los vecinos. Nunca más se llegó a construir nada en el solar que quedó, el que ha sido protagonista de innumerables quejas por los residentes de los edificios colindantes.
Según recalca Toni, es propiedad de varios familiares, que lo obtuvieron en herencia, y no se ponen de acuerdo. En una ocasión, recuerda, incluso el propietario del inmueble colindante propuso a sus dueños comprarlo. «Pero al final no llegaron a un acuerdo económico. Es una pena, porque esto hubiese sido el final».
Durante los últimos años, los vecinos han tenido que soportar molestias de okupas y suciedad. Ya en 2007 presentaron una recogida de firmas para que el Consistorio echara a los 'inquilinos' que se habían adueñado del lugar. Tan solo un mes después, Limpieza tuvo que retirar dos camiones de basura llenos de escombros. En 2010, un vecino acabó detenido por tirar un papel envuelto en alcohol, que ardió en el solar, tras discutir con un indigente que utilizaba este solar como refugio. A principios de 2011, el Ayuntamiento volvió a sacar varios camiones de basura del lugar, aunque tan solo dos meses después la suciedad volvía a aparecer.
Ahora, el solar continúa cubierto de escombros, aunque, tal y como asegura Carlos, «no es el peor estado que ha tenido». El miedo de los vecinos es que al estar abierto, se vuelvan a repetir los sucesos. Según dicen, la solución para este solar no está en poner una simple valla o un muro de apenas metro y medio, sino en subir una gran tapia para que nadie pueda entrar o rehabilitarlo para otro uso, como aparcamientos. Además, exigen que, puesto que los dueños no hacen nada, sea el propio Ayuntamiento el que se haga cargo, tras tantos años, de manera subsidiaria.