Se lo preguntaba Paco Platero 'senior' pasadas las dos y media en al puerta del Yelow. ¿Pero esto qué es? ¿Dónde están los Pocapena? La charanga más marchosa de la historia de las ferias de Plasencia. Porque con la poca gente que había a esa hora, la falta de altavoces con sevillaneo ambiental y de bafles en la calle con todo tipo de sones, se echaba de menos algo de animación al mediodía de ayer en el cañeo de la plaza y aledaños.
Sin música y sin charangueo la fiesta pierde y todo se reduce a unas macro cañas con barras en las calles y subsaharianos tirando a zahino oscurito del todo que dan la sosca y tratan de venderte relojes, gafas, pulseras y unos horteras sombreros borsalino con lentejuelas de colores. O romaníes de oronda figura con flores, turbantes con lazos de lunares y flores artificiales con tanto kilometraje como pátina sus vendedores.
Así, el bullicio del personal puso banda sonora callejera al alterne en barras, terrazas callejas y rincones. Por San Esteban apareció una charanga al filo de las cuatro. La única vista en el centro. Con tan escueta como espontánea comparsa de animados danzantes. Ya no son las colas que las solían seguir. Eso parecer ser ya historia. Como los 'Pocapena' y las ferias que Paco Platero siempre defendió como las mejores del mundo. Agua pasada y que le quiten lo 'bailao'.
Las de este año empezaron ayer con la 'ley sorda' de Pizarro para controlar la caótica babel sonora del pasado año y han traído una cañeo... distinto. Rezagado. Como cada primer día festivo local, empezó perezoso y tampoco fue a mucho. Con mucha juventud y sin las apreturas de los días grandes que los hosteleros sueñan para hoy y mañana. Y no serán tanto con la crisis, media ciudad en la costa y la campaña cerecera adelantada y en marcha en el Valle, que todo se nota en tiempos menguantes. La milla de oro de los soportales de la Plaza, desde el Torero al Español y el añadido de Vidrieras tuvieron un aperitivo de lo que está por venir hasta el domingo.
San Esteban y entorno retuvieron a la clientela hasta bien entrada la tarde y la calle de los Vinos, reino del chavaleo más joven, se pobló como siempre con la novedad de botelloneros a la puerta de los mismos bares. Lo nunca visto por los hosteleros que temen que cunda el ejemplo. Y el pánico en las cajas.
Con el eco del conciertazo de Soraya, dos horas de variado repertorio para miles de personas en la plaza sin terrazas, las atracciones hicieron su estreno con precios de no crisis. De 2,5 a 3,5 euros el paseo. Desde las más baby a las de mayor impresión. A falta del Tirachinas (retirado este año del circuito feriante tras un peligros fallo y accidente) que causó sensación el pasado año por los 10 euros que soplaban por lanzarte y la velocidad de vértigo a la que viajabas, La Banana y el Flip Fly son este año las atracciones no aptas para todas las edades, cabezas y corazones. «La primera es como el barco vikingo solo que das la vuelta a entera», cometa Javier, de 11 años, que la va dejando para el último día.
El macro péndulo del 'Flip Fly' , un auténtico mareo, gira 180 grados y para todos lados a la vez y es junto a la anterior de las más caras. Novedad es la piscina con bolas hinchables y repiten la tarántula, la noria, el canguro, los castillos hinchables, las tómbolas, los camellos, los puestos de los pollos al polvo del ferial, los de churros, algodón dulce y otro clásicos como los de 'los negros', con mercaduría de autenticas imitaciones de falsificados originales. Lo mas flojo del ferial fue el pabellón municipal, con más que escasa parroquia para un inicio de ferias. La sorpresa, la terraza caseta del Palacio de Carvajal con dj y grupo rumbero en directo durante el día para dar un toque de distinción a las cañas. La noche de la plaza fue de La Vecina del Sexto que presentó su disco 'El cielo está roto'.
La insumisión musical se quedó en tentativa y el único sonido que atronó algo fue el de las pruebas del concierto, entrada ya la tarde. No faltó algún provocador que sacó altavoces, pero bajito, o usó fórmulas entre la picaresca y la vuelta a la normativa, para tocar un poco... a riesgo de ser multado con 800 euros de nada. Será por dinero...