La celebración en Badajoz del congreso transnacional del Eje-16 ha dejado al descubierto la conveniencia de constituir más pronto que tarde un 'lobby' con representación política y de la sociedad civil para asegurar la construcción de una gran infraestructura ferroviaria como el Eje-16, que se disputan y por la que pugnan ya otras regiones españolas. En un ejercicio de 'diplomacia vaticana' la ministra de Fomento no se aventuró en una apuesta determinante por ese trazado, lo que viene a confirmar, asimismo, la necesidad imperiosa de constituir el 'lobby' defensor del Eje-16. De alguna manera la posición mantenida por la ministra de Fomento ha recordado la de su predecesor en el cargo, José Blanco, cuando hablaba de una 'malla' de ejes. Sin embargo, hay que reconocer que en algo hemos ganado: para el Gobierno de Rajoy es importante que exista el Eje-16, como ya lo era en 2004, aunque su construcción no sea prioritaria ni exclusiva. Y en otro aspecto fundamental: el presidente Monago ha logrado que acudan a Badajoz y se pronuncien públicamente sobre el asunto figuras tan relevantes como Dolores de Cospedal, Luisa Fernanda Rudi y los responsables de transportes del Alentejo de la comunidad de Madrid.
Es solo un primer paso para el camino, que será arduo de recorrer. Monago necesitará de todo su ímpetu para trenzar un compromiso amplio y profundo dentro del 'grupo de presión' cuyo protocolo general fue rubricado ayer en Badajoz. Teniendo en cuenta que la decisión última sobre el proyecto dependerá de Bruselas, desde estas páginas respaldamos los esfuerzos del presidente en favor de su consecución, pero sin olvidar que antes de convencer a las autoridades comunitarias deberá implicar también de forma inequívoca y meridiana a sus colegas de las comunidades de Castilla-La Mancha, de Madrid y de Zaragoza para que el corredor Sines-Badajoz-Madrid-Zaragoza-París no quede convertido finalmente en un sueño roto sobre los mapas de papel. Alcanzar compromisos a nivel nacional y sacar adelante los proyectos sí que requerirá del concurso generoso, sin servidumbres partidistas, de todos los representantes políticos y del conjunto de la ciudadanía.