hoy.es
Miércoles, 22 octubre 2014

1.609.691 lectores. Datos marzo 2014 comScore

lluvia
Hoy 5 / 15 || Mañana 9 / 16 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

TOROS

BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

La ciudad llegó a contar con tres plazas de toros que ofrecían festejos de manera simultánea albergando en total más de 50.000 personas

20.05.12 - 00:13 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
El pasado miércoles, 16 de mayo, se cumplieron 92 años de la muerte de uno de los toreros que han pasado a los anales de la historia por protagonizar junto a Juan Belmonte (su rival) la denominada Edad de Oro del Toreo y ser una pieza clave de la transición hacia la lidia moderna. Talavera de la Reina se convertía en el escenario de la tragedia en 1920, cuando un toro de la viuda de Ortega arrebataba la vida de José Gómez Ortega 'Joselito El Gallo' cuando hacía unos días había cumplido los 25 años de edad.
'Joselito El Gallo' fue muy querido por la afición pero especialmente por la catalana, que vivió su muerte con gran tristeza. Los mejores críticos de Barcelona le dedicaron un número íntegro de una revista a su figura y fue el único matador con el que tenían confianza para traducir al catalán su apodo, al referirse a él como 'El Gallet'.
El diestro de Gelves sentía auténtica devoción por la ciudad condal, le gustaba torear en sus plazas y se sentía muy cómodo en ellas, confiando plenamente en su afición. No faltaba a su cita con la Monumental cada 19 de marzo, el día de su santo, y después de Madrid, Barcelona fue la localidad en la que más veces hizo el paseíllo.
De hecho, 'Joselito El Gallo' fue el promotor de un festival a beneficio de la familia de Florentino Ballesteros, un torero aragonés muy admirado en Cataluña que sufrió una cornada mortal en Madrid en 1917. Un toro de Benjumea le quitó la vida. El andaluz consiguió reunir a las mejores figuras del momento para hacer la corrida benéfica en la Monumental y contribuir así a la calidad económica de la familia de su compañero fallecido.
«En aquel momento había tres plazas en Cataluña y las otras dos cerraron ese día para congregar a toda la afición en la Monumental y así poder recaudar la mayor cantidad de dinero para su viuda»,
Con la figura del diestro de Gelves arranca 'La Monumental de Barcelona, de Joselito El Gallo a Manolete' una biografía del coso catalán escrita por José Luis Cantos (Mataró, 1968) y editada por Círculo Rojo que se presentó la pasada semana en Las Ventas, con motivo de los actos que se organizan vinculados a la feria de San Isidro.
Cantos ha buceado en decenas de archivos y hemerotecas y se ha documentado a conciencia para que viese la luz este trabajo, que tendrá su continuidad en dos tomos más que recogerán la historia de una de las plazas más importantes de la tauromaquia en España.
Todo comenzó cuando José Luis, aficionado al mundo del toro desde su infancia, constató que no había una obra que recogiese todos los grandes eventos e historias que habían acontecido en la Monumental. Por ello decidió ponerse a trabajar en la confección de este libro que arranca con el origen del coso.
Según explica el autor, en Barcelona había mucha afición y contaban con dos cosos taurinos: las Arenas y el Toril. Sin embargo, en 1914 se inaugura la denominada plaza del Sport. A finales de ese mismo año sufre unos daños muy serios por las lluvias y parte del graderío se cae, teniendo que sufrir una importante remodelación. Por aquel entonces, 'Joselito El Gallo' reivindicaba plazas grandes para que éstas pudiesen acoger a muchos aficionados de distinta condición económica por lo que decidieron aprovechar la remodelación para ampliar la capacidad llegando a albergar 24.000 almas en la primera plaza denominada 'Monumental' en una ciudad que por aquel entonces contaba con una población de 580.000 personas.
Las tres plazas de toros ofrecían festejos en Barcelona, de manera independiente y coincidiendo en muchas ocasiones todas ellas con buenos carteles, entre los que se repartía la afición según sus gustos hasta que el Toril cerró en 1923 y las Arenas en 1977, esta última fruto del declive empresarial.
De esta manera, Barcelona se convirtió en una de las ciudades más importantes del mundo taurino, algo que choca con la situación actual, cuyo declive comenzó hace unos 30 años. La ciudad no estuvo reñida con la tauromaquia ni en la II República ni en la dictadura franquista, pues en 1930 se ofrecieron 57 festejos y Manolete llegó a ver su nombre anunciado en los carteles catalanes 70 tardes a lo largo de su carrera.
45 revistas editadas
José Luis Cantos no solo ha encontrado muestras de la gran afición en la asistencia de esta a los cosos ya que también se editaron numerosas publicaciones en Barcelona. Desde 1914 a 1947 (el periodo que comprende el libro) se publicaron en la ciudad 45 revistas taurinas que el autor ha podido rescatar de la hemeroteca. «Había mucha información y grandes cronistas», asevera el aficionado de Mataró, que afirma que gracias a la profusa documentación ha podido describir con detalle todo lo que sucedía en la plaza en las tardes más importantes de su historia.
Junto a 'Joselito El Gallo' hubo más toreros queridos en la ciudad condal. Su hermano Rafael también fue muy admirado. Tanto que, en 1927 y cuando compartía cartel con Juan Belmonte y Sánchez Mejías, perdió el tren que le tenía que llevar hasta Barcelona. Cogió un coche pero no llegó a tiempo a la hora de inicio del festejo.
Sus compañeros de cartel propusieron correr turno y comenzar sin él y la afición se negó argumentando que los toros no empezaban hasta que llegase Rafael. Lo hizo casi tres cuartos de hora tarde, pero a los barceloneses no les importó. Sentían devoción por él al igual que por Armillita, que tomó la alternativa en Barcelona en 1928, o por Domingo Ortega, que se presentó en 1930. Tanto es así que tenían por costumbre llevarlos a hombros desde la plaza hasta el hotel Oriente -en medio de las Ramblas- y donde generalmente se alojaban los matadores de toros. Unos tres kilómetros separan un punto de otro, pero a los catalanes no les importaba cargar con sus ídolos.
Esta primera parte del libro culmina en 1947, con la figura de Manuel Rodríguez 'Manolete', un torero que se presentó en la Monumental en 1939, cuando aún no era conocido y la afición podía decir de él que tenía buen tino con los aceros. El diestro de Córdoba llegó en octubre de ese año, finalizada la Guerra Civil, y cobró 9.100 pesetas por cada una de las dos tardes en las que lo anunciaron.
Y es que, buena parte del éxito de la Monumental de Barcelona residía en el buen hacer del empresario, Pedro Balañá, un gran aficionado que luchó por la fiesta en su ciudad y recogió una fuerte ovación del público en 1942. Cumplía siempre con sus obligaciones con los matadores de toros y tenía grandes ideas por lo que no había diestro que no quisiese estar anunciado en su plaza.
«Balañá hacía las cosas por afición, llegó a anunciar con seis toros a Cagancho que era un torero muy irregular que podía cosechar un triunfo grandioso o fracasar estrepitosamente. Los matadores le querían», describe José Luis Cantos.
El relevo generacional tras la muerte de Pedro Balañá no consiguió mantener a la afición y a ello se unieron las circunstancias políticas. «La prohibición de la entrada de los menores de 14 años a las plazas de toros no solo cortó la posible afición de esos pequeños, sino que sus padres se veían obligados a buscar a alguien con quién dejar a los niños todos los fines de semana porque esta no es una plaza de feria sino de temporada», subraya el autor de la obra, que recuerda también que después se eliminaron las portátiles y con ellas buena parte de la afición. «Cuando viene José Tomás a la plaza se llena, lo que demuestra que hay afición, lo que no hay son carteles que atraigan a los aficionados», constata Cantos.
Además, en opinión de Cantos se ha reaccionado tarde y mal, cuando ya ha pasado el problema. No es optimista y cree que los políticos no rectificarán y los toros, difícilmente, volverán a la Monumental. «Han atacado la tauromaquia porque es una cosa común de los españoles, a ellos les importa bien poco, pero como une a los españoles no les interesa. Los políticos son así», destaca Cantos.
Reconoce no sentir pena sino vergüenza por la situación. «El pueblo no quiere lo que ellos hacen», resalta. Basta con contrastar los datos de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) con la que se prohibieron las corridas de toros. Se recogieron 180.000 firmas de las que se contabilizaron 50.000, lo que supone un 0.96% del total de las personas que tienen derecho a voto en Cataluña. «Eso no representa a nadie», añade.
De hecho, José Luis manifiesta que hay muchas ILP presentadas al Parlament de Cataluña, reclamando otros temas, y algunas llevan presentadas desde 2007 sin que hayan sido tramitadas. Sin embargo, la taurina se presentó en noviembre de 2008 y fue aprobada en julio de 2010.
El autor sigue trabajando, indagando en los orígenes de la plaza para dar a conocer su historia y recorre ahora buena parte del país para presentar su libro y acercar la Monumental a los aficionados. Es su homenaje a un coso en el que vivió su afición y en el que antaño se pudo disfrutar de tardes de gloria que por desgracia hoy ya solo son un bonito recuerdo.
http://joseluiscantostorres.wordpress.com/
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

3

BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

2

BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

1

BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

1. La primera cuadrilla de señoritas toreras fue creada en Barcelona por el empresario catalán Mariano Armengol. Su debut tuvo lugar en plaza de la Barceloneta en 1895. :: ARCHIVO DE JOSÉ LUIS CANTOS

2. La asombrosa pasividad ante el peligro de Ignacio Sánchez Mejías en la Monumental, años veinte. :: AHCB-AF

3. Toma de la gran dama de la tauromaquia catalana, la Monumental. :: ARCHIVO JOSÉ LUIS CANTOS

4. El cartel de la inauguración del coso de las cuatro cúpulas, pintado por el artista Carlos Ruano Llopis para el 27 de febrero de 1916. :: ARCHIVO JOSÉ LUIS CANTOS

5. Juanita Cruz, portada de la revista 'La Fiesta Brava' tras los éxitos que alcanzó en los años treinta en La Monumental. :: AHCB-AF

BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

4

BARCELONA: HISTORIA DE UNA AFICIÓN

5

Hoy.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.