Apretarse el cinturón nunca resulta sencillo, con independencia de que sea necesario o no. Si los recortes presupuestarios de las administraciones tenían que afectar a pilares del estado de bienestar como la sanidad o la educación, el deporte no iba a ser menos. Y así ha sido, es, y quizá peor, seguirá siendo. Desde la llegada al Gobierno extremeño del PP el lema predominante es «aportar», no «sostener». El Ejecutivo de Monago sigue la política de dañar lo menos posible al deporte base, y, como la manta no cubre los dos extremos, es preciso tender menos la mano hacia el semiprofesional y profesional.
Sumado a las rebajas en la inversión deportiva en ayuntamientos y diputaciones, un golpe duro fue la desaparición de Marca Extremadura, una apuesta por reforzar la imagen de la comunidad en el exterior que en términos cuantitativos se convirtió en serio aliado de nuestros deportistas. El segundo fueron los temidos recortes, manido término que está dando serios disgustos. Por ejemplo a las federaciones, para las que en un principio se redujeron las ayudas en un 20% ampliado hasta el 36% porque los nuevos presupuestos exigían más ahorro y se aplicó otro 20% sobre la cantidad ya recortada. Como no coincide el calendario deportivo con el económico de las instituciones los entes federativos se están endeudando en actividades que no saben si podrán pagar. O bien deciden que no se realicen.
A los deportistas de alto nivel también se les merma en un 20%, mientras que los clubes, sobre todo los 'poderosos', están pendientes de saldar deudas con una subvención comprometida que siguen sin cobrar. Y van a tardar. En el caso del fútbol de Segunda B se agrava porque el panorama que se les presenta no es nada atractivo, y más si tienen que presentar avales este verano de cara al próximo curso.
El director general de Deportes de la Junta de Extremadura, Toni Pedrera, considera temporales y obligatorios estos ajustes para hacer frente al déficit generado por los despilfarros de la gestión anterior. «Los ajustes son para este ejercicio presupuestario porque es necesario reducir el déficit creado por gastar más de lo que se tenía en construcciones faraónicas como Alange, un centro de tecnificación para piragüistas que ha costado más de 2 millones de euros pero que está en lo alto de una colina, a 500 metros del agua y con una pendiente de 30%». Se refiere también a las galas del deporte, que en los últimos tres años supusieron 276.000 euros para las arcas regionales y este año se dejan en unos 3.000 por acto.
Reinventarse
Con este panorama, es evidente que el deporte modesto, aunque sea en teoría profesional, debe reinvertarse, buscar un modelo alternativo de financiación que no dependa casi en exclusiva de la aportación institucional. La pregunta es pertinente: ¿Existe un modelo en el que los clubes puedan subsistir por medio de recursos propios más una colaboración institucional? En Extremadura eso es casi impensable, y más en estos tiempos.
El modelo de futuro pasa necesariamente por la implicación del tejido empresarial a medida que debería deteriorarse la idea de sustentarse en la subvención. Pero no son los tiempos más propicios para ello. La crisis hizo y hace mella en la mayoría de posibles patrocinadores, más preocupados en la supervivencia que en la filantropía. Juan Manuel Arribas, secretario regional de la patronal extremeña (CREEX), considera que hoy la prioridad es, al cien por cien, «mantener la actividad, atender lo básico, y entre esas cosas no está la promoción comercial o la mejora de la imagen». Es decir, no se pierde demasiado tiempo en elegir entre asegurar los sueldos de la plantilla y el funcionamiento ordinario o patrocinar a un club, y más en el caso del deporte base, donde no existe la inversión que se puede llevar a cabo en un equipo de elite, donde el gasto revierte en publicidad de la marca. «Pertenece más a la esfera de la responsabilidad social de la empresa ya que no se obtiene una contraprestación», apostilla.
Tenemos un claro ejemplo en el Escubal, el equipo puntero de balonmano en nuestra comunidad, antes denominado Pines. La empresa sufrió en sus carnes una crisis voraz con el sector de la construcción y tuvo cortar un grifo que está haciendo tambalear los cimientos del que iba ser, y es, el proyecto más ambicioso de este deporte en Extremadura. Precisamente el Escubal está pendiente de recibir la subvención para poder saldar la deuda pendiente con la plantilla, comprometida al máximo hasta haber salvado la categoría pese a no cobrar euro alguno desde comienzos de año.
Preguntado sobre si el escenario actual aboca al deporte a un callejón sin salida, Juan Manuel Arribas contesta que sí, ya que las instituciones cada vez conceden menos ayudas y las empresas se ven impotentes para tomar ese testigo. Aunque sí aporta fórmulas que pueden paliar este presunto abandono a su suerte. Por ejemplo la aprobación, a nivel nacional, de una ley de mecenazgo y patrocinio -ya hay un proyecto en la Consejería de Cultura y Educación- por la cual el Gobierno regional conceda beneficios fiscales a las empresas que patrocinen el deporte base.
«Existe una doble vía. Una, los beneficios fiscales, que la empresa pueda optar por esa fórmula como inversión, y otra, ciertas ventajas en la relación entre la empresa en cuestión y la Administración Pública. No está aprobado todavía, pero sería una buena oportunidad de sentar las bases pensando en el futuro para la supervivencia del deporte minoritario, siempre que las marcas reciban alguna compensación», comenta Arribas, para quien, aunque esta ley está concebida en el ámbito de la promoción cultural, podría tener aplicación en el del deporte.
Los clubes
Los clubes de elite, especialmente los de fútbol, no tienen un horizonte demasiado positivo. El presente también es complicado porque siguen sin cobrar ayudas de índoles como la local que se unen a las peticiones de cobro de la subvención autonómica. Oficialmente, el Gobierno extremeño expone que se están tramitando ayudas a clubes por valor de 180.000 euros, mientras que las de los clubes de elite se mantienen, están comprometidas y firmadas, y se pagarán. Sin embargo, a principios de esta semana Toni Pedrera mantuvo un encuentro con representantes de Cacereño, Villanovense y CD Badajoz de la que no salió muy satisfecha nuestra Segunda B. Los tres agradecieron ser recibidos y la claridad en el mensaje, otra cosa es que compartan el contenido.
La máxima autoridad deportiva extremeña les comunicó que no hay liquidez para pagar el primer plazo de tres de una subvención de 90.000 euros que suele venir muy bien para cubrir deudas a las plantillas en esta recta final. El segundo plazo se supone que debe abonarse en junio, y el tercero, en septiembre. Eso en cuanto a la ayuda perteneciente a esta temporada, comprometida. Peor pinta tiene la próxima campaña, ya que desde un principio la intención es defender el deporte base, aunque sea a costa del de mayor nivel. A CD Badajoz, Cacereño y Villanovense ya les han dicho que no se hagan muchas ilusiones para el venidero curso. En el caso del club centenario, la situación se agrava por el desencuentro que mantiene con el Ayuntamiento de Badajoz, del que dice no haber recibido un euro en cuatro años, prorrogables dos más según la plataforma Ambición Blanquinegra.
Las federaciones
El recorte decretado en el deporte regional tiene en pie de guerra a más de una federación extremeña. Por ejemplo la de atletismo, obligada a decidir no costear los gastos para que nuestra selección acuda a Barcelona a los Campeonatos de España de Federaciones Autonómicas, la gran oportunidad de juntar a los Cienfuegos, Urbina, Alves, Jordán, etc., bajo una misma bandera negra, verde y blanca. Francisco Carrapiso asegura que la medida de la Federación Extremeña de Atletismo que preside se tomó porque afecta a unos 50 atletas, mientras que otras decisiones hubieran perjudicado a todos. «Lo siento en el alma, pero no tuvimos más remedio. Siempre hemos pagado los viajes, pero este año no podíamos».
Carrapiso lamenta que a dos meses de la conclusión de la temporada les hayan anunciado que el primer recorte del 20% se dispara a un 40% que en realidad se queda en un 36 porque se aplica sobre la cantidad ya recortada. Dicha federación recibía cerca de 100.000 euros y la verá mermada a algo más de 60.000, aunque el contrato, como en otros muchos casos, está sin firmar. «Nos afecta gravísimamente, porque es una bestialidad recortar otro 20%. Es cierto que aquí se ha despilfarrado en infraestructuras, incluso en pistas de atletismo que casi no se usan y si hay que apretarse el cinturón lo hacemos, pero es una irresponsabilidad gobernar a base de decretazos», se queja el dirigente federativo.
Francisco Carrapiso va más allá y denuncia que la Junta de Extremadura está «quitando de unos para dar a otros. Quieren aumentar la partida para el Cáceres de baloncesto -dice que de unos 250.000 a 400.000 euros- y si eso es cierto, es una bomba y se le va a echar todo el mundo encima». La protesta del federativo no es la única en este sentido. Otros clubes, especialmente de la provincia de Cáceres, se refieren a un trato de favor respecto al equipo de Adecco Oro.
Deportistas, Judex y Jedes
Los deportistas considerados de alto nivel también ven mermadas las ayudas regionales en un 20%, aunque siguen contando con esa consideración, lo que les genera algunas ventajas en otros aspectos. En este capítulo influyen sobremanera la desaparición de Marca Extremadura, uno de los puntos de apoyo de muchos de ellos. Algunos, como los atletas, se están organizando en las redes sociales para financiar los gastos de los autonómicos de Barcelona porque la federación regional ya no puede costearlos. Judex y Jedes no escapan de este panorama y han protagonizado alguna polémica. Los primeros arrancarán en enero -muchos ya lo hacían-, algo que perjudica al calendario de algunas federaciones, como señala Jesús Luis Blanco, presidente de la FExB. Y en cuanto a los segundos, se acaba de celebrar la convivencia final en Plasencia, aunque sin la presencia de los deportistas de la FEAPS, la Federación de Asociaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual de Extremadura.
Verano más caliente
Con estas perspectivas, nos espera un verano de grandes sobresaltos. Si el de 2011 fue un continuo devenir de clubes dudosos de si salir a competir o no, el de 2012 no tiene visos de mejorar. Las administraciones públicas siempre han sido el último salvavidas al que aferrarse, pero en esta ocasión puede que ni cuenten con él. Es el callejón sin salida del deporte extremeño.