El futuro del proyecto refinero de Alfonso Gallardo está en manos de los técnicos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y lo que decidan bien está. Esa es la postura del presidente de la Junta, José Antonio Monago, requerido por el empresario a que lance un órdago a Madrid y amenace con dimitir si la industria no es autorizada.
El presidente no se aparta del guion que ha establecido sobre todo a partir de que Izquierda Unida, frontalmente opositora al proyecto, permitió con la abstención de sus tres diputados que Monago fuera investido presidente de la Junta.
Gallardo está pendiente de que el Ministerio emita este mes y tras varios años de estudio una declaración de impacto ambiental, positiva o negativa. Pero la resolución tendrá que dictarse «en base al derecho, no el criterio político», excusó ayer el jefe del Ejecutivo extremeño.
«El empresario hace lo que tiene que hacer, lo entiendo y respeto, pero hay procedimientos tasados por la ley y no a criterio de capricho político porque sería una quiebra del derecho».
Deben ser los técnicos del Ministerio en Madrid, en conciencia y con sujeción a la ley, los que dicten la declaración ambiental.
«Si tan fácil fuera, si hubiera sido competencia de la Junta ya lo habría dictado hace muchos años, ¿por qué no se hizo si es un problema de la Junta?», cuestionó José Antonio Monago. «Hasta julio había gobierno de Extremadura y de España del mismo signo, y además ese gobierno anterior tenía una actitud activa a favor; frente a eso yo digo que lo que dijera el derecho, defenderé la resolución sea en un sentido u otro».
El presidente de la Junta estará a favor de lo que dictaminen los técnicos del Ministerio, y mientras tanto dice encontrarse perplejo con que la viabilidad de la refinería sea responsabilidad del Gobierno de Extremadura.
Monago ironiza con la teoría de que la pelota está en su tejado. «Pues yo he mirado esta mañana y no he visto nada; qué pelota y qué tejado, si esto está en sede del Ministerio». Y por otro lado, ante el poder decisivo que le atribuye Alfonso Gallardo, dijo: «¿No habíamos quedado en que yo no pintaba nada?».
Vara y Gallardo
El empresario jerezano de acerías y cementera, y por el momento frustrado de refinería, también aseguró ayer que el expresidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, es el único que habría exigido al Ministerio de Medio Ambiente una declaración de impacto positiva, o habría dimitido.
Guillermo Fernández Vara, sucesor de Ibarra, declaró ayer que no se siente aludido por estas palabras, porque no son ciertas. Además a su juicio se demuestra que «yo tengo más respeto por Gallardo del que él muestra por mí».
En manifestaciones a HOY Vara añadió que nunca ha aceptado ni aceptará la intromisión de un grupo económico en la política, porque son esferas que siempre ha querido mantener separadas.
Por su parte el diputado regional Antonio Rodríguez Osuna (PSOE) ironizó señalando que si el proyecto de Refinería Balboa depende de la influencia en el Gobierno del presidente autonómico, José Antonio Monago, «apañados vamos».
Osuna mostró su respeto a las declaraciones realizadas a los dos diarios regionales por el empresario Alfonso Gallardo, quien se muestra convencido de que el futuro del proyecto depende de Monago, pero el diputado socialista pone en duda la capacidad del presidente autonómico.
«Mucho nos tememos que la incapacidad de Monago y su capacidad de plegarse a los intereses del Gobierno de España y de Rajoy no van a dar el fruto que se espera». El diputado recuerda que el PSOE ya se ha mostrado a favor de la refinería en diversas ocasiones, dado que consideran este proyecto como importantísimo para Extremadura, tanto por lo que supone de crecimiento económico como por la generación de empleo que provocaría.
El presidente de la Junta firmó ayer con el empresariado extremeño y los sindicatos CC OO y UGT una declaración que incluye, en referencia a la refinería, la solicitud al Gobierno nacional de una resolución ambiental inmediata dada la delicada situación en materia de empleo que sufre la región, lo que según algunas fuentes es un respaldo implícito al proyecto.