Casi medio centenar de alcaldes y concejales de buena parte de las poblaciones del Campo Arañuelo, reforzados por algunos de municipios de la cercana provincia de Toledo, se reunieron en la mañana de ayer en El Gordo para mostrar públicamente su apoyo a la urbanización turística, deportiva y de ocio de la Isla de Valdecañas, construida entra esa población y Berrocalejo. Se produce una semana antes de la vista en la que el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura fijará la fianza que deben depositar Ecologistas en Acción y Adenex para que se ejecute la sentencia que supondría la paralización del proyecto.
Entre los asistentes se encontraban el vicepresidente primero de la Diputación Provincial de Cáceres y alcalde de Navalmoral de la Mata, Rafael Mateos; la presidenta de la Mancomunidad de Municipios, Sabina Hernández o el nuevo presidente de la Asociación para el Desarrollo del Campo Arañuelo, Raúl Miranda.
En el acto el alcalde anfitrión, Elías Correas, leyó un manifiesto, consensuado con su homólogo de Berrocalejo, Evelio Sánchez, y respaldado unánimemente por todos los presentes «para apoyar un proyecto que creemos justo y que influirá positivamente en el desarrollo de los dos pueblos y de toda la comarca». En los primeros párrafos destacó los numerosos puestos de trabajo que se crearon durante las obras y los que hay ahora mismo, así como las infraestructuras con las que se están dotando los pueblos que en caso de no existir no se habrían hecho. «Gracias a este proyecto se han creado empresas, se han establecido autónomos y se ha generado empleo directo», señaló.
Asimismo aseguró que el proyecto se ha desarrollado desde el primer momento con total respeto al medio ambiente, hasta el punto de haber transformado lo que era «un secarral» en un auténtico vergel. Para demostrarlo dijo que se han plantado 15.000 madroños, 10.000 encinas, 1.200 pinos, 200 olivos, plátanos, chopos y distintas especies de matorral.
Más vegetación y más fauna
«Y no solo hay más vegetación, también hay más fauna de la que había antes. Y desde luego muchas más aves migratorias. Además los edificios que se han hecho se han integrado perfectamente en el paisaje», afirmó Elías Correas.
En otro momento el alcalde de El Gordo recordó que en los años 1963 y 1964 las aguas del pantano de Valdecañas inundaron más de 5.000 hectáreas fértiles que eran el sustento de muchas familias que tuvieron que emigrar, «sin que se diera a los pueblos ninguna indemnización». Medio siglo después considera que la urbanización de la Isla de Valdecañas ha venido a ser una especie de compensación por aquel agravio, que entiende debe continuar adelante para que la comarca siga progresando.
En ese sentido recordó que la segunda fase prevista por la empresa promotora incluiría la construcción de 115 villas, 290 apartamentos y un hotel spa, generando de nuevo muchos puestos de trabajo «que son más necesarios que nunca en épocas de crisis».