Segundo partido en seis días contra uno de los tres grandes de la liga. El pasado domingo el Cáceres Patrimonio de la Humanidad no pudo dar la sorpresa en Burgos, pero esta noche (pabellón Multiusos, 21.00 horas) tiene un nueva oportunidad ante el Menorca Basquet para anotarse un triunfo que, dada la gran entidad del rival, podría servir como terapia para un equipo que necesita empezar a creérselo si no quiere que se le ponga demasiado cuesta arriba la clasificación para los playoffs.
El Menorca llega con todo, y es eso decir mucho. Hace ya algunas jornadas que recuperó al estadounidense Tylor Coppenrath, su único extranjero y uno de los interiores más poderosos de la LEB Oro, lo cual hace aún más temible a una plantilla que tiene además a David Navarro, Oliver Arteaga, Urko Otegui, Dani Pérez, Marc Blanch, Roberto Morentin y otros jugadores determinantes. Esta también César Bravo, quien tuvo un breve paso de dos meses por el Cáceres de Piti Hurtado hace tres temporadas y no llegó a cuajar.
Tras una primera vuelta un tanto irregular, el equipo dirigido por José María Berrocal está atravesando su mejor momento con cinco victorias consecutivas, acompañadas además de buen juego, como destacó ayer Gustavo Aranzana. El entrenador del Cáceres dijo que deberán plantear un partido «de correr» para que los baleares no tengan de tiempo de armar su defensa, «la mejor de la liga» según el técnico vallisoletano. También habrá que encontrar la manera de parar al base David Navarro.
Para intentar lo que sería una victoria de verdadero prestigio, el Cáceres tiene casi todas sus armas disponibles. La gripe de José Ángel Antelo ha ido remitiendo poco a poco y ahora quien más preocupa es Justin Sedlak, que ayer abandonó el entrenamiento por un problema en el psoas. No estará Juan Sanguino, a quien le quedan aún algunas semanas para recuperarse de su costilla fracturada.
Gustavo Aranzana reconoció ayer que el margen de error va siendo cada vez más pequeño en la carrera por entrar en los playoffs, si bien prefirió no cuantificar el número de victorias que a su juicio necesitan en los 12 partidos que faltan para cumplir el objetivo. «Yo no hago las cuentas, ni siquiera miro la clasificación», zanjó. Con arreglo a lo ocurrido en temporadas anteriores, el Cáceres tendría que ganar ocho para garantizarse la clasificación sin depender de nadie, aunque puede que baste con siete en función de lo que hagan los demás.
Ante la pregunta de si se siente cuestionado por la afición dada la situación del equipo en la tabla y que el juego no es el que se espera de esta plantilla, dijo que esa no es una cuestión para plantear en vísperas de un partido en casa, en el que necesitan el apoyo de la grada para que a los jugadores no les entren los nervios y las dudas si a las primeras de cambio empiezan a escuchar murmullos y silbidos. «Es muy importante que el ambiente sea favorable desde el principio», señaló, si bien matizó que entiende la postura de los críticos. «La gente nos exige porque sabe que podemos jugar mejor», señaló. Sobre la pérdida de confianza hacia su labor que pueda estar calando en una parte del público, se defendió recordando que las dos últimos años el Cáceres ha estado en playoffs.
También habló Aranzana del -10 de valoración que tuvo Pedro Robles en Burgos. «Al acabar me dijo que estaba jodido, pero bien. Recordemos que contra Granada hizo 14 ó 15 puntos (fueron 13). Es un tirador, con todo lo que eso significa, y un ejemplo de ética, trabajo y confianza».
El partido no será televisado tras la ruptura del contrato con Canal Extremadura por parte de la empresa M-Cell, que producía la señal.