Dice la sabiduría popular que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y ayer Juan P. M., de 50 años, natural de Torremocha, era la segunda vez que se sentaba en el banquillo de acusados de la Audiencia de Cáceres por vender droga en el mismo sitio: En el parque infantil de Calvo Sotelo.
Juan fue juzgado ayer porque varios agentes de la Policía Nacional aseguran que el 4 de febrero de 2011, hace poco más de un año, vieron como en el céntrico parque le vendía una papelina de mezcla de cocaína y heroína, por 10 euros, al toxicómano Zósimo J. P. R.
Cuando cachearon al acusado, en la costura interior del pantalón los agentes encontraron 12 papelinas con mezcla de heroína y cocaína.
En el juicio Juan aseguró que él no había vendido dosis alguna y que esa droga era para él, ya que es toxicómano desde hace muchos años, «los policías están engañando a su señoría - dijo a la presidenta de la sección segunda de la Audiencia -. En otros juicios cuando era culpable lo he dicho, pero esta vez no soy culpable».
En la vista declaró Zósimo como testigo. Lo hizo esposado y escoltado por dos policías nacionales ya que se encuentra en prisión. Desmintió que Juan le hubiera vendido una papelina, «¡¿Qué me vendió droga a mí?! - dijo muy expresivo moviendo las manos unidas al estar esposadas -. ¡¿Eso nadie puede decirlo! Estábamos un grupo reuniendo dinero para comprar una litrona, cuando él pasó y nos saludo. Ni yo me acerqué a él, ni él se acercó a mí. Luego cruzó la carretera y le detuvieron. ¡Y ya está!».
El juicio quedó ayer visto para sentencia. La fiscal solicitó al tribunal que le condene a cuatro años y seis meses de prisión, mientras que la abogada defensora pidió que le absolvieran, alegando que la droga era para su consumo.
Hace año y medio, el 15 de junio de 2010, la Audiencia de Cáceres ya le condenó por vender droga en el mismo lugar. Le detuvieron el 24 de septiembre de 2009, cuando varios agentes sospecharon que, a las seis de la tarde, había vendido drogas a toxicómanos habituales que están en el parque infantil. Los policías le siguieron hasta la avenida Antonio Hurtado, donde vieron como entregaba al conductor de un coche estacionado un envoltorio a cambio de 10 euros. Comprobaron que le había dado una papelina de heroína y cocaína.
La Audiencia le condenó entonces a tres años de cárcel, aunque al recurrir la sentencia al Tribunal Supremo, en este órgano judicial se decidió rebajar la pena.
El juicio de ayer es el quinto que se sucede por venta de drogas en el parque infantil de Calvo Sotelo en menos de dos años.
En esos cinco juicios se ha acusado a tres personas: Uno es Juan, que ha sido juzgado dos veces; otro el cacereño de 35 años Francisco G. P. que fue condenado a tres años por vender droga a las seis de la tarde a pocos metros de los juegos infantiles; y el tercero es el trujillano Juan Carlos A. J., conocido como 'El Madriles' al haber estado viviendo en la capital de España.
'El Madriles' también ha tropezado en la misma piedra. Ha sido juzgado y condenado dos veces por vender droga en el mismo sitio: en el parque infantil. En total la suma de las dos condenas es de cinco años de prisión. 'El Madriles' actuó en las dos ocasiones de la misma manera: Los clientes se le acercaban cuando estaba con los indigentes que se encuentran en este lugar, iba a un matorral cercano en el que escondía la droga y hacía el intercambio. En una ocasión en los matorrales la Policía encontró una bolsa de papel de aluminio con seis papelinas, y otra vez un envoltorio con ocho dosis preparadas para su venta, a 10 euros cada una.
La Policía Nacional sigue vigilando esta zona, haciendo cacheos y pidiendo documentación a indigentes y toxicómanos, intentando terminar con el sinsentido de que un parque infantil sea un punto negro de venta de drogas.