"Huy, si han puesto ahí la caseta", le comentaba a media tarde de ayer una madre a su hija, con evidente sorpresa, cuando al pasar por la calle Ramón Franco, muy cerca del Jardincillo, se topó con la carpa municipal ya instalada en el solar de la antigua tienda de confección Almeida, como anticipó este diario a finales de la pasada semana.
Entonces la concejala de Ocio, María García, anunció para el lunes la decisión sobre el emplazamiento de la caseta, al disponer ese día de los informes técnicos sobre las características del terreno y sus dimensiones. Sin embargo no hizo falta esperar al lunes al adelantarse a la tarde del sábado tras comprobarse que cumplía todos los requisitos, por lo que el montaje se inició a primera hora de ayer para sorpresa de quienes se encontraron con los trabajos.
Un número limitado de vecinos, por otra parte, al realizarse esos trabajos por la calle Ramón Franco y no por el peatonal de Urbano González Serrano -entre las que se sitúa el solar en cuestión- para evitar las molestias que hubiera supuesto para los vehículos de carga y descarga y para los viandantes en general. Con la carpa ya levantada queda acondicionar el interior y los accesos y retirar los restos de obra que allí se acumulan. En ese sentido se apunta que incluso se ubicarán dentro los aseos, que en un principio se planteó que irían en la propia calle Ramón Franco.
A la búsqueda de un lugar
Con esa instalación se cierra la problemática que surgió a mediados de enero cuando las peñas que habitualmente actúan en el concurso de murgas del Carnaval anunciaron que no se inscribirían este año si se celebraba en el edificio multiusos, debido al frío climatológico y ambiental y a su mala sonoridad. Como alternativa propusieron la casa de cultura, aunque fuera con más pases. La primera respuesta del Ayuntamiento fue que si no se hacía allí no sería en ningún sitio.
Pero días más tarde las posturas se acercaron en una reunión entre uno de los integrantes de las peñas y el alcalde, Rafael Mateos, al término de la cual se avanzó que se intentaría celebrar en el cine Cruz Blanca a pesar de la complejidad que iba a suponer al llevar cuatro años cerrado. Poco después se confirmaron esos temores, ya que sobre todo el estado de la cubierta y de la instalación eléctrica desaconsejan realizar allí ningún acto por motivos de seguridad. A pesar de ello se decidió mantener el concurso, que se haría en una carpa a la que había que buscar ubicación, con lo problemático que eso ha resultado en ocasiones por las quejas de los vecinos del entorno.
En su recorrido por el casco urbano buscando esa ubicación el alcalde y la concejala del área vieron varias alternativas, como el parque municipal, la pista polideportiva anexa a la casa del deporte o el terreno de la antigua tienda de Almeida. Éste es el que más gustaba a los responsables municipales por estar en un sitio muy céntrico y afectar a menos vecinos que las otras dos opciones. Quedaba pendiente de la opinión de los técnicos sobre sus características para poder instalar alli las infraestructuras necesarias y sus dimensiones, que ronda los 300 metros cuadrados. Despejadas todas las incógnitas, las murgas y los bailes del Carnaval se harán en ese céntrico solar.