Hace tres semanas que al alcanzar el kilómetro 514, la A-66 deja de ser una autovía. En ese punto, la carretera que atraviesa Extremadura de norte a sur se convierte en una vía de un solo carril por sentido, en el que las líneas no son blancas sino amarillas, y que en el lugar de la mediana tiene una serie de balizas verticales con bandas rojas y blancas. En vez de a 120 kilómetros por hora, el límite de velocidad pasa primero a 100, luego a 80, luego a 60 y finalmente, a 50.
Ese trayecto de aproximadamente un kilómetro no es un punto más en el trazado de la autovía de la Plata por la región. Ahí, al lado de Cañaveral (antes de ver el pueblo para quienes van en dirección norte, una vez pasado para los conductores que se dirigen al sur), son visibles desde hace meses las obras del AVE. En concreto, las del tramo Casas de Millán-Cañaveral. Y en ellas, precisamente, está la razón por la que la A-66 queda reducida a una única calzada.
El motivo es que se está construyendo en ese punto un paso para el tren de alta velocidad, que circulará por debajo de la carretera. La obra la promueve Adif (el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), y en los términos que utilizan los técnicos, se trata de un desvío completo bidireccional. O sea, que afecta a las dos sentidos de la circulación.
Una tercera calzada
El proceso para construir la pieza única que permitirá el paso del tren de alta velocidad incluye la demolición de las dos calzadas de la autovía. De hecho, al pasar por ese punto se puede apreciar al menos una de las dos cubiertas de piedras enormes. Al tener que echar abajo las dos plataformas, lo que se ha hecho es habilitar una tercera ad hoc, esto es, específicamente para que circulen por ella los vehículos mientras dura la obra. «Una vez que se hayan demolido las dos calzadas actuales de la autovía y construido la estructura que las sustituirá, se restituirá el tráfico por las dos calzadas de la autovía y se demolerá la tercera calzada provisional», informa la Delegación del Gobierno en Extremadura.
Este mismo organismo añade que «el desvío está convenientemente señalizado y balizado, y se ha dado aviso a Tele-Ruta y a la Jefatura Provincial de Cáceres de la Dirección General de Tráfico». Efectivamente, cualquier conductor que alcance ese punto de la A-66, ya sea procedente del norte o del sur, de día o de noche, encontrará señales perfectamente visibles e iluminadas desde mucho antes del punto concreto en el que la calzada pierde uno de sus carriles.
Adif comenta que el permiso que les ha otorgado el Ministerio de Fomento caduca «a finales del verano», indica un portavoz del Administrador de Infraestructuras, que añade que «se hará todo lo posible para que los trabajos acaben cuanto antes, para tratar de minimizar las posibles molestias a los conductores que utilizan la autovía».
Esa fecha que alude al mes de septiembre, es, en cualquier caso, una referencia. Que la obra acabe antes o después dependerá de las condiciones del terreno en el que están trabajando las máquinas para construir el paso que utilizará el tren de alta velocidad. Está por ver la resistencia que ofrece el suelo, si hay que trabajar sobre superficie dura o blanda. De ello dependerá que en el kilómetro 514, la autovía de la Plata tarde más o menos en volver a ser lo que su nombre dice.