Mientras se está a la espera de que el carnaval jurdano sea declarado como Fiesta de Interés Singular, dados sus incuestionables valores antropológicos, ya se están tejiendo las mimbres para que los rituales de antruejos lleguen a buen puerto. Hogaño, le toca en suerte el día 18 al conocido, desde antiguo, como concejo de La Rivera, que tiene como cabeza al pueblo de Ladrillar y agrupa a las pedanías de Las Mestas, El Cabezo y Riomalo de Arriba.
Como es costumbre desde que el grupo 'Estampas Jurdanas', con el apoyo de la Mancomunidad de Municipios de Las Hurdes, el Centro de Interpretación de dicha comarca y el grupo de desarrollo ADICHURDES, diera en representar este antiquísimo carnaval de forma rotativa por los diferentes pueblos de la zona, será el 'Sábado Gordo de Antruejos' cuando la localidad de Ladrillar arda por sus cuatro costados en auténtica orgía carnavalera. Numerosas 'corróbrah' (cuadrillas) llegarán desde diferentes puntos de Las Hurdes, que una vez calienten motores con el aguardiente y los tiruletes, harán infinidad de cabriolas por calles y plazuelas, bajo el son de los tamboriles, las gaitas y las castañuelas. Personajes tan curiosos y con tanta carga etnográfica como los 'Diabrílluh', las 'Carantóñah', los 'Tíuh de la Ceniza', los 'Tíuh de la Paja', la 'Tía Rechonchona', el 'Obíhpu Jurdanu', las 'Mózah del Guinardu', los 'Araórih', el 'Machu Lanú', la 'Vaca Pinta', 'La Mona', la 'Tarara', etc. desfilarán de un lado a otro, haciendo sonar sus cencerros y representando sus pantomimas. Irán en busca del 'Rey d'Antruéjuh', al que montarán a lomos de un burro y lo aclamarán con voces estentóreas.
La quema del Morcillu
Saldrá a relucir la gastronomía de carnestolendas y todo el mundo quedará invitado al potaje de alubias con presas del 'gorrinu', regado con buen vino de La Sierra. Por la tarde, se escenificarán las estampas del carnaval, que llegarán a su cenit con el ahorcamiento y quema del 'Morcillu', un libidinoso pelele, con grandes atributos sexuales, que viene a representar el espíritu más orgiástico del carnaval y cuya destrucción implica el llanto inconsolable de las mujeres. Y luego, al anochecer, se seguirá comiendo, bebiendo y bailando, hasta que el cuerpo aguante.