«Fue más el susto que el peligro real. Pero el susto debió ser considerable, al verse rodeados de humo y escuchar en un tercer o un cuarto piso que había fuego, sin poder salir ni saber las dimensiones del incendio». Así explicaba la situación vivida una de las personas que participaron en la extinción del incendio que se produjo en la tarde del sábado en pleno centro de Navalmoral, en la zona peatonal de la calle Antonio Concha, y que tuvo unas repercusiones mucho mayores que su propia entidad por la presencia de abundante humo y originarse en un inmueble de cuatro plantas en el que viven algunas personas mayores.
La llamada alertando del incendio se recibió sobre las seis y media en el parque de bomberos del Sepei, procedente del servicio de urgencias y emergencias 112. De inmediato desplazaron hasta el lugar del siniestro un camión escala y dos vehículos de salidas, cargados con 5.000 litros de agua y espuma. Por fortuna no fue necesario utilizar ninguno, puesto que el pequeño incendio que se inició en el cuarto de contadores había sido apagado por un agente de la Guardia Civil, que ya se encontraban en la zona junto con efectivos de la Policía Local y del propio 112.
Evacuar a los más nerviosos
A partir de ahí la labor de los bomberos consistió, sobre todo, en retirar el humo que inundaba el hueco de la escalera y que afectaba ya a numerosas viviendas. Se insiste que en ningún momento hubo peligro para propietarios e inquilinos, aunque sí los lógicos momentos de nerviosismo e incertidumbre. «Y de miedo –decía una de las afectadas–. Porque hemos pasado verdadero miedo».
Además de eliminar el humo, también se evacuó a las personas que presentaban mayor nerviosismo para que fueran atendidas en la calle por los sanitarios del 112. Igualmente fue necesario atender a un vecino que ante la acumulación de humo trató de abandonar su vivienda descolgándose por el balcón con una cuerda.
Una vez que ventilaron el humo y se comprobó que las instalaciones estaban en buenas condiciones, los bomberos dieron por terminada su actuación una hora después, levantándose el cordón policial que se había colocado alrededor de la entrada al edificio, situado entre el Banco Popular y el herbolario La botica de la abuela. Parece que la causa del incendio fue una sobrecarga en los contadores