Un total de 1.612 ejemplares de palomas han sido retirados de los cielos de Navalmoral durante los seis últimos meses. Se trata del control de aves que el Ayuntamiento contrató con la empresa Alcebo, de Illescas, con el objetivo de reducir las dañinas colonias de este animal que existían en diferentes puntos del casco urbano.
No obstante, a pesar de que la merma en el volumen de aves es más que evidente, desde el equipo de Gobierno se reconoce que aún hay zonas en las que no se ha podido llevar a cabo esta labor debidamente, en unos casos por las características de los edificios y en otros porque las comunidades de vecinos se han negado a colaborar en el control de aves.
A pesar de ello la valoración municipal es positiva, reconociendo que a partir de ahora sería deseable llevar a cabo un control de la evolución de las colonias, a fin de que no vuelvan a proliferar masificaciones. De ahí que se planteen instalar varias jaulas en distintas ubicaciones.
Por lo que respecta a los trabajos llevados hasta la fecha, se han desarrollado a lo largo de los últimos seis meses y ha supuesto una factura de 14.000 euros a las arcas municipales. El control llevado a cabo por los efectivos de Alcebo incluyó la instalación de una veintena de jaulas en los lugares más conflictivos, como la Casa Consistorial, algunos inmuebles y naves industriales abandonadas y comunidades de vecinos de la calle Puerto Carrales, entre otras. Los ejemplares capturados, que periódicamente eran retirados por personal de Alcebo, se destinaban a aprovechamientos cinegéticos. La mayor parte de las capturas tuvieron lugar las primeras semanas, a partir de agosto. De hecho en poco más de un mes se capturaron 775 palomas, llegando a los 165 ejemplares en una sola jornada.
Fase de mantenimiento
Tal y como señaló semanas atrás el portavoz municipal, José Demófilo Pascual, transcurridos estos seis meses (periodo contratado por el Ayuntamiento) se pasaría a una fase de mantenimiento, cuya única finalidad sería que la colonia no vuelva a los niveles que recientemente han sufrido muchos vecinos, con el objetivo de evitar que se repitan los cuantiosos daños que la presencia de estos animales viene provocando en los tejados, generando grandes costes de reparación para los residentes.