La sufrida victoria del Barça ante la Real Sociedad, pidiendo la hora, no compensa la lesión de Sergio Busquets, que tuvo que ser retirado en camilla en el minuto 83 con lo que parecía el hueso de la tibia derecha a la altura de la rodilla al aire tras recibir un pisotón de Carlos Martínez. El gesto de Pep Guardiola y Cesc, cabizbajos y tapándose los ojos con ambas manos, lo decía todo mientras Busquets era evacuado por la Cruz Roja con gestos de dolor y la rodilla derecha vendada provisionalmente para tapar la herida.
Lo demás, lo de menos, fue el partido, una nueva victoria y una semana más mateniendo el pulso desigual con el Real Madrid por recortar su ventaja de siete puntos. Al cierre de esta edición se desconocía la gravedad real de la lesión del internacional. Dos tantos, uno del joven Christian Tello y otro de Leo Messi, permitieron al Barcelona sumar una sufrida victoria ante la Real Sociedad (2-1) en un Camp Nou que seguramente vivió una de las noches más gélidas de su historia. La falta de frescura de los de Pep Guardiola quedó patente en el segundo tiempo, después de que en los primeros 45 minutos los azulgrana tuvieran ocasiones para haber cerrado el partido.
Fue la noche de Christian Tello, quien ayer debutó como titular en Liga y lo hizo con gol. A los veteranos del lugar, Tello les recuerda a Marc Overmars, aquel extremo holandés que llegó al Barcelona tarde, procedente del Arsenal y a cambio de demasiados millones de euros. Tello es tan rápido como el mejor Overmars, centra mejor que aquel y en su primer partido como titular tardó nueve minutos en marcar.
Él fue una de las apuestas de Guardiola, que revolvió en el armario del filial para buscar piezas de recambio ante la sobrecarga de partidos y las lesiones. La otra fue Jonathan dos Santos, el mexicano hizo de Sergio Busquets y demostró su clarividencia, su toque y una buena colocación.
Cuenca, otro de los jóvenes, acompañó a Messi y a Tello. Juego por las bandas y presión fueron los argumentos de los locales. El ímpetu inicial de la Real de Montanier se diluyó en cuanto el Barça lo arrinconó en su campo y los donostiarras comprobaron la distancia entre su mediocampo e Ifrán, su única referencia en ataque. Cuando a los cinco minutos Messi se encontró sólo ante Bravo y no acertó, el Camp Nou se temió lo peor. El mejor jugador del mundo hacía tres partidos que no marcaba y anda con el punto de mira desviado, no desborda ni es tan preciso como siempre y hasta tiene un punto obsesivo en la meta contraria.
Pero Leo aglutina tanto poder de atención de las defensas, que si es generoso siempre genera muchos espacios. Si, como es su caso, además es buen pasador, así se entiende el 1-0, cuando habilitó a Tello, el nuevo 'correcaminos' del Camp Nou. Pero el Barça tuvo que esperar hasta el 72 para que Messi 'matara' el partido. Un espejismo, porque Vela respondió unos segundos después con el 2-1. La incertidumbre reinó hasta el final, al que el Barça llegó pidiendo la hora y con el susto en el cuerpo por la aparatosa lesión de Busquets.