Son las doce y media de la mañana en el despacho del director del Gran Teatro, y Juan Pedro González, en su primer día en este puesto, no ha parado de conceder entrevistas. Los periodistas y los cámaras pasan por el despacho por riguroso turno, como cuando se entrevista al director y a los actores de una nueva superproducción de cine. Con 44 años, casado, padre de dos niños de corta edad, la nueva 'estrella' de la cultura cacereña es un hijo de la emigración. Sus padres, de Albalá y Arroyomolinos, le tuvieron en Madrid. Volvió a Cáceres con 12 años y luego regresó a Madrid para estudiar Periodismo. Trabajó en varios medios de comunicación hasta que se hizo funcionario de la Junta tras aprobar una oposición. Acumula lustros de afición al pop, a la música, a las scooter y al Fútbol Club Barcelona.
- ¿Cuánto tiempo lleva organizando festivales en Cáceres?
- El de Pop Art desde el 2004 y el Europa Sur desde el 2010.
- Los dos con éxito.
- El de Europa Sur se está estudiando llevarlo al Algarve, a Portugal. Cogería un matiz distinto, más de playa. Estamos ilusionados con este tema, pero yo ya no me voy a encargar, probablemente se encargará alguien de Portugal. Seguramente Europa Sur lo organice alguien en Portugal, y el Pop Art alguien de aquí, pero falta que a la gente que se le proponga diga que sí.
- Alguno puede pensar que le han nombrado director por su éxito al traer a Cáceres a la Duquesa de Alba, como todo el jaleo que se montó.
- Yo espero que no. Creo que no me han nombrado por eso. La verdad es que yo no conozco a la consejera de Cultura; al director general de Promoción Cultural lo conozco de su etapa en el Museo Vostell, y tampoco mucho; y a la alcaldesa tampoco la conocía mucho, sinceramente. La primera vez que hablé con ella fue hace un año. ¿Por qué me han elegido? Quiero creer que ha sido algo que han visto en mí que les ha gustado.
- ¿Cómo piensa enfocar el futuro en el Gran Teatro?
- Bueno. La verdad es que Isidro Timón me lo ha dejado muy fácil. Ha hecho una labor buenísima. Se respetará lo que se ha hecho bien; porque, además, sería absurdo entrar como un elefante en una cacharrería. Lo inevitable es el sello personal de cada uno. La música va a tener su protagonismo pero no en detrimento de nada. El Gran Teatro debe ser de todos; pero no hablo sólo de la mayoría, sino también de las minorías. Procedo de la cultura alternativa y por lo tanto las minorías van a tener sus espacios. La programación está hecha hasta finales de marzo. Ahora voy a ubicarme y saber cómo está todo.
- El director del Gran Teatro tiene un papel importante en el desarrollo del Womad, ¿Qué opina sobre el Festival?
- Yo creo que la marca es importante. Uno puede ponerse unos Levis 501 o ponerse unos Levis del mercadillo, hay una diferencia de precio y uno decide qué se compra. Las marcas aportan una serie de cosas.
- Igual me está hablando, por ejemplo, del caso de Extremúsika: Se dejó la marca, el Ayuntamiento quiso hacer algo igual y fue un fracaso.
- No lo sé. Estoy hablando a título personal, pero hay que tener mucho cuidado con las cosas que están más o menos consolidadas con desmoronarlas. Porque igual lo que intentas edificar, sobre el papel está muy bien... pero dejan incógnitas. Y una cosa es una incógnita sobre nada, en un erial, que no estás desmoronando nada; y otra cosa es tirar un edificio y volver a hacer otro. Pero bueno, es una opinión muy particular y no conozco las interioridades.
- Dentro de poco va a saber muchas cosas del Womad.
- Sí. Creo que el Womad es un referente. Otra cosas es que la gente piense que podía estar mejor o peor. La realidad es que lleva 20 años y hay mucha gente que conoce Cáceres gracias al Womad. ¿Qué todo es mejorable? Seguramente.