Cuatro periodistas del diario 'The Sun' y un policía permanecían detenidos ayer tras la información que pasó a Scotland Yard la empresa propietaria del periódico más vendido de lunes a sábado en Reino Unido, como parte de la investigación sobre el pago de dinero a agentes para que diesen información a sus reporteros.
La operación Elveden comenzó en julio de 2011 como un desarrollo más del escándalo sobre las escuchas ilegales por periodistas del dominical 'News of the World'. Desde entonces y hasta ayer habían sido arrestados y puestos en libertad cuatro periodistas y ejecutivos del tabloide, dos de 'The Sun', dos policías y un hombre de 63 años aún no identificado.
Los detenidos ayer son el jefe de noticias, el redactor jefe de la sección de delitos, un exsubdirector, un exredactor jefe general del periódico, y un policía que trabaja en una comisaría del centro de Londres. Scotland Yard aclaró en una nota que está interrogándolos por supuestos pagos a funcionarios públicos prohibidos en la ley de Corrupción y que no investiga fuentes legítimas de información de los periodistas.
El consejero delegado de News International, Tom Mockridge, que sustituyó a Rebekah Brooks, que fue arrestada, explicó a la plantilla de 'The Sun' en un correo electrónico que las detenciones son el resultado de la información recogida por un Comité de Gestión y Estándares creado por la compañía de Rupert Murdoch para limpiar las prácticas profesionales de sus periódicos.
El escándalo sobre las escuchas telefónicas ha desembocado en cinco investigaciones policiales. Una, Weeting, sobre las escuchas. Elveden investiga el pago a policías. Tuleta trata de desentrañar casos de penetración por periodistas e investigadores privados contratados por ellos en los ordenadores de personas sobre cuya vida estaban interesados. Y hay una quinta investigación en Escocia.
Un comité de la Cámara de los Comunes está elaborando un informe sobre la conducta de News Internacional en los pinchazos telefónicos. La compañía ha pagado compensaciones a un buen número de afectados, evitando así que los procesos judiciales lleven a la divulgación de nuevos datos. Según la Policía, las comunicaciones de unas 5.800 personas habrían sido interceptadas.
Finalmente, la Encuesta Leveson, presidida por el juez del mismo nombre, está recabando testimonios de directivos de la prensa británica para elaborar un informe sobre las prácticas profesionales del sector y sobre la posible mejora de su regulación, que en estos momentos corre a cargo de un organismo voluntario, la Comisión de Quejas a la Prensa, que se ha revelado ineficaz en la detección de estos casos.