En cualquier parte del mundo podrán jugar pronto con Aby, un mapache azul nacido en Extremadura. Este veloz dibujo huye con sus zapatillas rojas de unos temibles captores, ansiosos por arrancarle su valioso pelaje.
Es la historia que inspira el último videojuego en 3D del estudio
Pixel Ratio Games, una empresa de base tecnológica asentada en la localidad pacense de Don Benito.
Las cabezas pensantes de este proyecto son Juan Luis Guisado Velade, un salmantino de 24 años, y Juan Ramón Rufo Muñoz, extremeño de 26. Estos dos jovencísimos cofundadores de la firma de software siempre habían compartido la misma inquietud: «Trabajar en la industria de los videojuegos». Juan Luis es ingeniero técnico informático de sistemas, y actualmente dirige la programación de los desarrollos y aplicaciones móviles que construye la firma. Su compañero, un pacense de Manchita, se encarga de la parte creativa. Estudió arte y diseño en Mérida, y cuenta con una amplia experiencia como animador.
Estos chicos prometen diversión a un ritmo frenético. Desde el centro de emprendimiento de Feval se afanan en ultimar
'Aby Escape', un juego digital que «aprovecha al máximo los controles gestuales del móvil y la tableta», detallan en la memoria del proyecto que presentaron a los
Premios Navegantes de HOY. En este certamen han sido galardonados en la categoría de '
Mejor Start Up'.
El videojuego podrá descargarse gratuitamente en Apple Store. Su modelo de negocio se basa en el sistema 'Freemium', que ofrece un entretenimiento gratuito para obtener después rendimiento económico con la venta de aplicaciones extras: mejoras del juego o personajes nuevos.
'Aby Escape' se encuentra en la recta final de desarrollo, preparando su salida al mercado de la mano de una plataforma móvil que les posicione y publicite a nivel internacional. «Nuestro cliente potencial es el consumidor final, y empresas con las que podemos llegar a acuerdos para producir o coproducir un juego».
La competencia en esta industria globalizada es «durísima». Saben que pelean con «gente de mucho talento a nivel mundial». Sin embargo, lo más difícil para ellos es «combinar el trabajo diario con las tareas propias de una empresa: reuniones técnicas, encuentros con posibles clientes». «Con mucho trabajo y esfuerzo nos lanzamos a la piscina», afirma con rotundidad Juan Ramón, cofundador. La financiación, de momento, no ha sido un problema. «Hemos podido afrontar el proyecto con recursos propios».