En Almendralejo hay ya doce niños chinos adoptados por familias almendralejenses. Viven, crecen y se desarrollan como unos extremeños más, asimilan nuestras costumbres, pero no por ello pierden las suyas, sus raíces y su descendencia. Y de ello precisamente se encargan mucho sus familias adoptantes, que son los primeros que intentan mantener esas tradiciones, incluso a veces en la ropa, y les recuerdan siempre de dónde vienen.
Por ello, son comunes las fiestas entre los padres adoptantes de niños chinos, para que se relacionen entre ellos y recuerden su tradición, para lo que no faltan los adornos del país occidental y otros motivos que recuerdan a Oriente.
Ayer se celebró la última de estas fiestas, pero tenía un carácter especial, porque además de mantener la relación entre todos los niños chinos y sus familias, también tenía como objetivo recaudar fondos para ayudar a los pequeños que se quedaron allí, que siguen viviendo en orfanatos y que aún no han tenido la suerte de ser adoptados por familias.
Fiesta
La fiesta se celebró en el Palacio del Vino y la Aceituna, donde se congregaron numerosas familias, todas de Almendralejo, animadas por la asociación organizadora, 'La ilusión de Fernando', que nació en 2009 con el objetivo de ayudar a las familias que quieren adoptar niños chinos. Ahora también se dedica a ayudar a los niños que viven en los orfanatos en ese país, además de propiciar las operaciones médicas a alguno de ellos. Esta asociación lleva el nombre del periodista Fernando Hernández Pelayo, que dedicó su vida a ayudar a los niños chinos.
La misma, compuesta por familiares de niños chinos adoptados, 'La ilusión de Fernando', aprovechó la fiesta de ayer para obtener fondos y para hacer una entrega simbólica de un total de 6.300 euros para propiciar la operación de cuatro niños en China, a través de la Asociación de Familias Adoptantes de China, que tiene su sede en Cataluña.
Libro
El portavoz de esta asociación, que pertenece a la asociación extremeña Andeni, Francisco Cidoncha, manifestó que este dinero es fruto de la venta del libro de Francisco Sánchez, un padre de niño chino, sobre su pueblo, Villagonzalo.
En concreto, este dinero servirá para operar a dos niños con la enfermedad del labio leporino y otros dos con cardiopatías.
Además, aclaró que de esta forma no se pierde ningún dinero, «no hay intermediarios», puesto que se trabaja directamente con la asociación catalana y con China, obteniendo una justificación de todos los gastos que se realizan.
El alcalde de Almendralejo, José García Lobato, acompañado del concejal José Antonio Regaña, participó también en esta fiesta, animando a los padres adoptantes a seguir con esta labor altruista, a la vez que tuvo la oportunidad de animar a las familias que están a la espera de la llegada de nuevos niños chinos a la ciudad, ya que en enero se prevé que llegue uno más.