El pasado mes de mayo el Servicio Extremeño de Salud anunció un
brote de sarampión en la región. La incidencia de esta enfermedad de carácter vírico, que junto a la varicela es de las más contagiosas que existen, pasó de registrar entre cero y dos casos a 145 en lo que va de año, según datos de la dirección general de Salud Pública de la Junta de Extremadura. La situación ha obligado a tomar medidas coyunturales, aunque no permanentes.
El consejo asesor de vacunas del SES ha decidido adelantar la primera dosis de la triple vírica, que es la vacuna que inmuniza contra esta enfermedad, de los 15 a los 12 meses y la segunda, de los seis a los cuatro años, según puntualiza Juan Luis Cordero, director general de Salud Pública, que reconoce que el cambio no es el ideal, sin embargo.
«Con los datos en la mano se puede ver que el 30% de los afectados por el brote tenían entre 12 y 15 meses, de ahí la medida. Aunque científicamente se sabe que es más seguro que haya una reacción inmune; es decir, que se fabriquen anticuerpos cuando el niño tiene 15 meses. La razón es que todos nacemos con defensas contra diferentes enfermedades, entre ellas el sarampión, que duran aproximadamente hasta el año de edad. Aunque a algunos niños, les quedan anticuerpos todavía con 12 meses y puede que al ponerle la vacuna la neutralicen. Por eso, se adelanta también la segunda dosis, de los seis a los cuatro años», explica.
Por todo ello, Cordero subraya que no se trata de algo permanente, sino de una medida de carácter coyuntural, provisional que puede volver a cambiar en función de cómo evolución la situación epidemiológica.
El responsable de Salud Pública insiste en que no se puede hablar de cambio en el calendario vacunal de Extremadura, entre otras cosas porque está previsto que en breve, seguramente después de las elecciones, tenga lugar una reunión de representantes de todas las comunidades autónomas para lograr fijar un único calendario para toda España. «Por eso no tiene sentido cambiar ahora el nuestro, cuando puede ser que haya que hacer uno nuevo en no demasiado tiempo», argumenta Cordero.
Hay que vacunarse
Los expertos atribuyen el resurgir del sarampión, que en el último año ha registrado brotes en toda Europa, a una «relajación de la vigilancia». Juan Luis Cordero advierte que se está bajando la guardia en la lucha contra algunas enfermedades infecciosas por dos motivos: una 'tendencia antivacuna' y lo que él denomina el 'efecto gripe A'.
«En primer lugar, existe una tendencia 'naturalista' de padres que son contrarios a la vacunación porque consideran que son muy tóxicas, pero eso no tiene ninguna base científica. No se dan cuenta que precisamente no hay nada artificial en prevenir fomentando la inmunidad natural», señala Cordero. Recuerda además que ningún otro fármaco está sujeto a tanto control como las vacunas, porque se trata de un medicamento biológico.
El segundo elemento disuasorio, según este experto, fue la gripe A. «Fue una epidemia que resultó ser mucho más benigna de lo que parecía y eso sirvió para que mucha gente cuestionara las vacunas y su eficiencia. Aunque hay que recordar que murió gente joven que no tenían patologías previas. Y hubo doctoras de esta comunidad autónoma que estuvieron al borde de la muerte. Es verdad que la gripe estacional 'remata' a gente que por lo que sea está más débil o es más mayor, pero la cepa del virus A H1N1 mató a gente sana», afirma.
Cordero explica que aquellos que tienen en sus manos la responsabilidad de la salud de los demás tiene que ponerse siempre en el peor de los escenarios. «Porque es más fácil ser historiador que profeta», sentencia.
Por este motivo, recomienda a los padres de la región que sean responsables y vacunen a sus hijos «para evitar que sean vectores de transmisión de enfermedades como el sarampión, que a ciertas edades pueden ser especialmente peligrosas», advierte.