La aprobación por la Asamblea de Extremadura del nombramiento de Beatriz Maesso como directora general de la Corporación Extremeña de Medios Audiovisuales (Cexma), matriz de Canal Extremadura Televisión y Canal Extremadura Radio, cierra un ciclo de varias semanas en el que buena parte del debate se centró en el perfil más o menos próximo de esta profesional de la televisión a las tres fuerzas políticas representadas en el Parlamento extremeño. Dado por seguro que la nueva directora general de la Cexma está tan capacitada y legitimada como el director general saliente, la votación de ayer en la Asamblea marca la frontera, la transición oficial, entre el pasado y el futuro. Entre dos etapas. Se acabaron los debates y las especulaciones. Nuestra felicitación a Beatriz Maesso por su nueva responsabilidad.
A partir de ahora los máximos responsables de la radiotelevisión extremeña tienen dos retos apremiantes. El primero, levantar un proyecto de gestión que responda a las expectativas generadas, que no convierta en papel mojado no ya esos once puntos que planteó Izquierda Unida en su apuesta por una radiotelevisión extremeña pública y de calidad, sino lo que representa un medio de comunicación público al servicio del público. El segundo desafío, recuperar la confianza y devolver la credibilidad -hacia dentro y hacia fuera- entre los profesionales y el público que han tenido que sobreponerse desde las elecciones del 22-M a una atmósfera enrarecida, con retumbantes acusaciones de manipulación, tendenciosidad o falta de pluralismo. No debe confundirse el plano de responsabilidad que les cabe a los cargos de confianza, de designación política, y la que corresponde a una plantilla de profesionales tan competente como la que más. Superado este paréntesis, hará bien la nueva directora general de Cexma en trasladar tanto a los trabajadores como a los ciudadanos que siguen la radio y la televisión de Extremadura la imagen de un empresa ilusionada, independiente de los vaivenes partidistas y dispuesta a no dejar emborronarse el principio de pluralidad; capaz de pilotar un proyecto con la suficiente estabilidad y confianza de la plantilla de trabajadores para que prospere y crezca la aspiración a un Canal Extremadura basado en la independencia informativa, la calidad de contenidos, en la gestión transparente, en su carácter extremeño y, sobre todo, en su vocación de servicio social.
Sería lamentable que pasados unas cuantas semanas o unos pocos meses, entre los extremeños hubiese cuajado la sensación de que estamos en «más de lo mismo que se critica», en la operación propia de los cambios de turno en la política. Como si aspirar a unos medios informativos imparciales, responsables y alejados de intereses espurios fuese un objetivo inalcanzable en estos tiempos de audiencias tan segmentadas.
En consecuencia, quienes confían en que el compromiso del PP e IU sirva para iniciar verdaderamente una etapa en la radio y la televisión públicas de la región, presididas por un espíritu de profesionalidad sin insinuaciones de sectarismo, seguramente no tolerarían ni perdonarían que todos esas aspiraciones acabaran en simples palabras volanderas, en vilanos de estío que se lleva el viento.