Casi once años después de su estreno,
el mercadillo de los domingos de Suerte de Saavedra ha pasado a la historia. Ayer se instalaron por última vez los puestos en la avenida Antonio Hernández Gil y
a partir del próximo domingo la actividad se trasladaal recinto construido en el
polígono El Nevero con los fondos del Plan E.
Para la mayor parte de los residentes, la marcha es un alivio que los librará definitivamente del ruido, los problemas de tráfico y la suciedad. Sin embargo, los empresarios de Suerte de Saavedra ven el cambio desde un prisma distinto y temen que sus negocios se resientan.
Ramón Lobo, cuya vivienda se encuentra en Antonio Hernández Gil, lo tiene claro. «Tendrá que haber mercadillo, será beneficioso, yo no lo dudo, pero eso no significa que tenga que haber vecinos perjudicados».
En su caso, lleva once años sufriendo la incomodidad de vivir a 50 metros de la zona donde se instalan los vendedores. «Uno termina acostumbrándose, pero yo los domingos no puedo entrar ni salir con el coche».
Muy distinta era la opinión de Julián Lindo, responsable de uno de los bares que se encuentran en la calle que permite subir desde la carretera de Sevilla a la rotonda de acceso a Antonio Hernández Gil. «Claro que nos va a hacer daño el traslado. Aquí en el barrio hay nueve bares y a partir de ahora tendremos que cerrar los domingos que no jueguen el Real Madrid o el Barcelona. Para nosotros el día de mercadillo es el mejor de la semana, la caja es el doble o el triple que un día normal».
Su opinión está avalada por la experiencia que vivió en 1999. En aquella época, los puestos se instalaban en la barriada del Cerro de Reyes y él trabajaba en el bar Morán II, que se encuentra frente al colegio público Cerro de Reyes. «Al Cerro le quitó mucha vida y a Suerte de Saavedra le va a ocurrir lo mismo. El mercadillo es lo único que trae gente aquí».
Quien no pone reparos es el representante de los vendedores, Juan Antonio Mejías. Ayer estuvo presente en el sorteo de la ubicación de los 233 puestos que se instalarán el próximo domingo en el recinto construido en la prolongación de la avenida Federico Mayor Zaragoza (frente a la nueva urbanización Cuartón Cortijo, en las traseras del hospital Infanta Cristina). «El viernes y el sábado abrirán las puertas para que podamos ver dónde iremos cada uno y el domingo todo funcionará con normalidad. La mayoría de nosotros estamos deseando ir allí arriba porque hay aparcamiento, espacio de sobra y aseos. Estaremos mucho mejor».
A pesar de sus declaraciones, otros vendedores rechazan la marcha. «Allí no se puede ir andando, vamos a perder clientela», dicen.
«La mayoría estamos deseando ir a El Nevero, aquello está más preparado, tiene aparcamientos, aseos y más espacio».
«Yo seguiré yendo al mercadillo de los domingos cuando lo necesite, pero allí me cae más lejos y seguro que voy menos»